lunes, 14 de febrero de 2011

Parte semanal en la escritura de La senda del hipopótamo (IV)

SEMANA CUARTA

Bueno pues la cosa continúa avanzando a buen ritmo. Ya he cogido la costumbre de levantarme temprano y ponerme a escribir hasta cumplir con el objetivo fijado para el día. Esta disciplina está resultando muy provechosa y ayuda a que el trabajo se desarrolle con naturalidad. De momento he conseguido esquivar los temidos momentos de bloqueo, aunque los he sufrido. Sin embargo, los meses de preparación previos a sentarme ante el cuaderno están dando un fruto muy satisfactorio.


El que quizá haya resultado el momento más tenso llegó el sábado, tenía que afrontar una disgresión para el capítulo tres de la segunda parte y esta se negaba a aparecer. Los flashbacks de la primera parte y las disgresiones han sido añadidos de última hora motivo por el cual sino aparecen sobre la marcha pueden comerme horas de darle vueltas a la cabeza hasta que aparecen. Esta en concreto ha sido la más trabajosa. La he resuelto gracias a un personaje que desarrollé en Marini lo deja y que me venía como anillo al dedo para poder enfrentar el tema por medio de él. Me refiero al filósofo A.J.L. Una vez más la intertextualidad conmigo mismo me resulta especialmente grata.

La cuestión es que, tras casi dejarme las neuronas en el intento, la secuencia de marras ha quedado muy redonda y creo que aporta una dimensión, y una guía para la lectura profunda de la historia, de lo más interesante. Si es que no me beso porque no llego. Entiendo que quién lea esto pensará que soy un poco prepotente y todo eso, pero es que me siento profundamente satisfecho de como está quedando el tema, luego ¿quién sabe que será de él y que suerte correrá al ser leído por otros?, pero eso vendrá luego, ahora mismo mi momento es sacar de la mente una historia que llevo mucho dándole vueltas y no puedo evitar congratularme por como evoluciona el proceso.

Es una sensación muy particular ver crecer una historia que no era más que un esquema, ver como se llena de matices y situaciones, conversaciones, emociones. Los personajes que sólo son una idea, más o menos trabajada, cobran vida y te exigen que los lleves en una u otra dirección que no siempre son las que les tenías reservadas. Me resulta un poco complicado explicar todo esto ahora mismo, es como estar todo el día metido en el mundo que estoy creando, como si no lo crease yo sino que ya estuviese creado para mí y todo cuanto tengo que hacer es explorarlo y descubrir poco a poco más cosas sobre él. Es una experiencia fascinante.

He cubierto mis objetivos para esta semana sin demasiados problemas. Los tres primeros capítulos de la segunda parte están enteros. Para la próxima me gustaría conseguir aumentar el ritmo y escribir cuatro, a ver si puede ser, con lo que quedaría finalizada la segunda parte y empezaría con la tercera y última. Me parece un poco fuera de la realidad pensar que voy a llegar a ese ritmo, pero hay que intentarlo. Para ir con la planificación original bastaría con tres capítulos con lo que, de conseguir los cuatros, tampoco sería un fracaso estrepitoso quedarse ahí. Eso sí, he conseguido mantenerme dentro de los planes a pesar de haber sido abducido por mis amigos para la despedida de soltero que me venía barruntando con su consecuente pérdida de días de trabajo sumido en una resaca virtualmente infinita. ¡¡¡Pero me da igual!!! Que me quiten lo bailado. Además ya contaba con ello y no me ha retrasado. Todo está en orden y me lo he pasado de arte.

Y hasta aquí puedo leer la tarjetita esta semana. En siete días, que pasan volando, volveré a asomarme por aquí para contar mis avances. Deseenme suerte.

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