lunes, 14 de febrero de 2011

Parte semanal en la escritura de La senda del hipopótamo (II)

SEGUNDA SEMANA


Creo que puedo calificar esta semana como de éxito absoluto. Una vez abandonada la idea de no escribir los domingos, habiendo ganado con esto un día más que siempre ayuda, he conseguido aumentar el ritmo de escritura bastante. Han sido tres capítulos enteros los que he conseguido sacar de mi cabeza estos siete días pasados, no está nada de mal. Así sí conseguiré llegar a mi objetivo incluso contando con imprevistos como que me quieren secuestrar en algún momento, no sé cuando, para llevarme de despedida de soltero y yo, como es obvio, me voy a dejar.





He conseguido un grado de disciplina bastante satisfactorio. Me levanto temprano todos los días y me siento a escribir en el balcón hasta que el sol me expulsa en torno a las 10. Esta disciplina me permite un ritmo cercano a las mil palabras por sesión, lo cual está muy bien aunque es mejorable. Supongo que es como el que sale a correr, cada día un poquito más. De hecho el número de palabras va in crescendo osea que algo debo estar haciendo bien.

Con los cinco primeros capítulos ya cerrados empieza una nueva etapa. Nueva en una doble vertiente. Por un lado por el claro desafío que supone el haber llegado ya más lejos que en cualquier borrador previo, ahora sólo tengo mis notas, ideas y planes para guiarme. Por otro lado, más jugoso, el hecho de que estos primeros capítulos han servido para sentar las bases de lo que va a acontecer a continuación, la verdadera aventura de Godoberto Estípula empieza ahora. Me ilusiona ver cómo reaccionará mi personaje, en esto sigo a Kundera, ante lo que le tengo preparado.

Otra influencia que está tomando mucho peso es la de Haruki Murakami, mire usted por donde, y su Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Ya no sólo, que estaba presente desde la propia concepción de la idea, por afinidades a la hora de plantear una historia de fantasía cotidiana, sino también en temas estructurales. No me lo planteaba así al principio, pero estoy comprobando en mis propias carnes eso que dicen que la novela es un ente vivo que toma el control de su propia escritura y el novelista únicamente tiene el papel del vehículo del que se sirve la obra para llegar a ser.

En definitiva pienso que la semana ha sido muy positiva en descubrimientos y satisfacciones, lo cual hace que mi entusiasmo por el proyecto crezca.


Y hasta aquí puedo leer la tarjetita esta semana. En siete días, que pasan volando, volveré a asomarme por aquí para contar mis avances. Deseenme suerte.

2 comentarios:

Conde dijo...

muy interesante. siempre he tenido mucho respeto por la gente que escribe.

Félix dijo...

Muchas gracias.Escribir es una actividad solitaria pero muy satisfactoria, al menos en mi caso, lo que peor llevo, ahora que he pasado de los relatos al intento de novela, es la disciplina de escribir cada día, siempre es un buen estímulo que la gente se interese y comente.

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