sábado, 26 de junio de 2010

Y, de pronto, un día



Y,
de pronto,
un día,
mientras te duchas
o te lavas los dientes,
descubres que la vida es frágil,
como la luna de un escaparate
frente al que juegan al balón los niños.
El café,
entonces,
ya no te sabe igual.
Te sabe a moho, a posos, a ortigas
que ya no puedes dejar de mascar.

2 comentarios:

weiss dijo...

Yo no soy muy de poesía, pero oye, pues tiene su punto. Noragüenas, Xuan ;)

Xuan dijo...

Gracias ;)

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