domingo, 20 de junio de 2010

Ella y yo

Esta tarde, mientras luchaba en el trabajo contra el sueño y la eterna rebeldía de mi creatividad, decidí hacer una tregua con esta última para poder vencer al primero, que ya andaba trepando por mi espalda con la intención de cerrarme los ojos.


Así pues, cedí a mi amante enemiga la potestad de elegir tema, tono, estilo, y todas esas cosas que convierten a los amontonamientos de palabras en relatos. Ella, vengativa como no hay otra, estuvo un rato rezongando, mirándome con desdén, dándome a entender que ella es mujer resabiada, no dispuesta a perdonar y olvidar así como así.


Después de muchos sí y no, de destapar para esconder después, y de otras cosas que hicieron que aquello me pareciera una suerte de cortejo animal, ella me dejó entrar. Mmmm…sabroso. Y eso que al principio no era capaz de ver qué es lo que había elegido, con lo que cabía la posibilidad de que estuviera jugando conmigo. Pero, poco a poco, la cosa se fue aclarando. El bolígrafo corría sobre el papel con rumbo desconocido pero seguro, línea a línea, párrafo a párrafo…


Al final, como pasa siempre, este encuentro entre mi creatividad y yo engendró algo. ¿Será bueno? ¿Será malo? Ni lo sé, ni me importa. Me quedo con el recuerdo del romance que ella y yo hemos vivido esta tarde.




5 comentarios:

LadyLuna dijo...

¿Ella es la inspiración?

sedemiuqse dijo...

Para mi es lo importante, el instante, y si en ese instante nace esta creación...mejor que mejor.

El Eterno Instante del Ahora.

Besos y amor
je

Canijo dijo...

Es la inspiración, Lady, o la musa o la creatividad o como se quiera llamar; el instante, como dice sedemiuqse.

Gracias a las dos por pasaros.

Eva Batista López dijo...

mmm sabroso! jajaja Muy chulo! :D Aunque has sido demasiado amable con ella... puñetera!

Canijo dijo...

Como para no serlo, Eva; ya lo que me faltaba es mosquarla... jeje...

Un abrazo.

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