miércoles, 2 de junio de 2010

Lopus


Viene de la habitación de soltera de mi tía Elo, en la casa de mi abuela materna, mis primeros recuerdos de esa ciudad, Lopus.
Hablaban mi madre y mi tía, y al nombrar a las personas nacidas o venidas de ese lugar, casi siempre se trataba de mujeres mayores, con pelo de peluquería, mucha laca, de familias con muchos hijos y beatas.
También había hombres, 'su marido también es de Lopus', pero por regla general eran mujeres de las que yo oía hablar con esa procedencia.
No sabía si eran nacidas allí o empadronadas, porque a veces venían a decir: Ella también se ha hecho de Lopus.
Parecía que hablasen de una secta en vez de una ciudad y que las normas fuesen muy rígidas para entrar. Incluso creí entender en algún momento que tenían que pagar dinero por ello. ¡Por ser de un lugar!
Debía ser una urbanización cerrada, con vigilantes en la puerta que no te dejarían pasar si no fuera previo pago. Y daba miedo pensar que una vez entraras, no te dejasen salir.
Yo no sabía si estaría ese sitio cerca o lejos de Sevilla, porque mi tía Elo salía con un novio madrileño y, al parecer, allí también había mucha gente de Lopus.
En esa ciudad o pueblo debía de haber muchos colegios, por la cantidad de niños que tenían, y muchas iglesias, por todo lo que rezaban.
Tendría yo tres o cuatro años, y ya sabía yo que prefería haber nacido en Sevilla, y no en Lopus.



1 comentarios:

Félix dijo...

huy yo también tengo familia que ha nacido allí y yo también prefiero haber nacido en sevilla, la verdad.

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