miércoles, 21 de abril de 2010

El Salem Express



Hace unos días estuve buceando en el pecio del Salem Express. Para todos los que sean ajenos al maravilloso mundo del buceo ese nombre no les dirá nada. De hecho, la mayoría no sabrán exactamente lo que es un pecio, así que comenzaré por ahí.

Un pecio es cualquier cosa que está bajo las aguas y no debería estar ahí. Los ejemplos son tan variados como peces tiene el mar, yo he visto barcos, he visto aviones, hasta ahí todo normal; pero también te puedes encontrar taxis arrastrados mar adentro por las riadas, tanques sherman en las aguas que rodean Gibraltar o restos de ciudades que han sido inundadas por la subida de las aguas (Alejandría por ejemplo).

Bucear en un pecio es siempre una sensación extraña, días antes ya estás nervioso y excitado con la perspectiva. Si el lugar es famoso como por ejemplo el S.S. Thistlegorm puedes llegar a estar casi toda la noche en vela deseando ponerte el neopreno y sumergirte. Ese tipo de lugares te roban el alma y siempre que oyes a alguien hablar sobre alguno en el que has estado tus ojos brillan y tu corazón se desboca deseando escapar por tus labios junto con el tropel de palabras y recuerdos que se agolpan en tu mente.

Sí, los pecios me tienen embrujado… O tal vez debería decir, me tenían embrujado. Desde la primera vez que escuche la historia del Salem ya desee bucear allí, como dicen los taurinos desde la barrera todos los toros son fáciles. Después en el barco que te lleva, te enteras que los cuerpos de la mayoría de fallecidos jamás fueron recuperados, te enteras que entre la tripulación de tu barco (en realidad en la de cualquier barco de buceo que hace ese trayecto) hay familiares de algún desaparecido. Te dicen que no deberías entrar en los camarotes puesto que el Gobierno egipcio declaró oficialmente cementerio el pecio y te empiezas a replantear ¿dónde me estoy metiendo?

Pese a todo, hay mucho morboso en este mundillo y mucha gente quiere entrar en los camarotes y filmar lo que encuentre allí. Lo primero como en toda inmersión es el briefing. Un briefing es una reunión donde se expone la inmersión a realizar, se te informa de la corriente dominante de la zona y se explica lo que se va hacer; como otras muchas expresiones del buceo proviene del mundo militar. Es el mismo nombre que se da a las reuniones previas a una misión aérea o de cualquier otro tipo. El “divemaster” que guiará la inmersión suele contar detalles sobre las especies más habituales de la zona y dónde suelen estar, en casos como éste también dan algunos datos históricos. No todo lo que él contó coincide con lo que viene en la Wikipedia pero la verdad es que prefiero creerle a él.

La madrugada del 15 de diciembre de 1991 el Salem Express se aproximaba al puerto egipcio de Safaga en el Mar Rojo, provenía del puerto saudí de Yeddah y la mayoría de sus pasajeros eran peregrinos que volvían a casa tras visitar la ciudad santa de La Meca. El tiempo empeoraba rápidamente con vientos fuerza 8 aumentando hacia fuerza 9 y eso para un barco que tenía problemas con una de sus hélices era grave. El capitán comprendiendo que la unión de oscuridad y mal tiempo podía ser fatal, tomó la decisión de poner rumbo hacia el sur, para tratar de alcanzar el resguardo de la costa en su aproximación hacia el puerto.
Cuando se internó en los arrecifes Hyndman era cerca de media noche. El estado del mar hacía imposible distinguir los canales aptos para la navegación de aquellos en los que las masas de coral se alzaban desde las profundidades hasta casi rozar la superficie. El temporal y sus problemas con la hélice habían desviado al Salem Express al este de la derrota marcada en la carta, esa deriva fue fatal.

Tras colisionar con el arrecife se hundió muy deprisa, el agua entró tanto por la abertura que se abrió en el casco como por el portón de embarcar vehículos que también se soltó. Debió ser un auténtico caos en medio de la oscuridad, cuando se visita el pecio y se ven los botes salvavidas ahí abajo sabiendo que hubo tantos muertos sientes una enorme piedad por los que reposan allí. Aunque no se suelen visitar los camarotes si que pasas por la zona de carga y allí ves los equipajes de los peregrinos, ves carritos de bebe o bicicletas, sales impresionado de las entrañas del ferry para encontrarte al recorrer el casco que el arrecife se ha adueñado de él. Corales, gorgonias y muchísimos peces te observaban curiosos, en especial había muchísimos peces pipa (como un caballito de mar pero alargado).

El pecio del Salem Express se encuentra en un fondo de arena a una profundidad de 30 m posado sobre su banda de estribor en las coordenadas 26° 39’ 01" N, 34° 03’ 48"E. En su hundimiento se cree que pudieron morir ahogados cerca de un millar de personas, aunque las cifras oficialmente reconocidas por el gobierno egipcio son de 470 muertos. En superficie quedaron a la deriva aquellos pasajeros que habían logrado escapar del interior del navío. En total, unas 180 personas lograron sobrevivir. La cifra de muertos reconocida viene de una simple operación matemática: Tripulación + Pasajeros con billete – Supervivientes. La realidad para cualquiera que haya visitado el país y conozca sus costumbres es que viaja al menos un pasajero sin billete por cada uno que efectivamente lo posee. Nunca sabremos la cifra definitiva pero sea cual sea, estamos ante uno de los hundimientos más trágicos.

De todos modos, el momento más “fuerte” de la inmersión hasta ese momento, me había llegado cuando en la zona de carga vi un equipaje con las palabras “Happy journey”... Lo que más me marcó de aquella inmersión ocurrió después, cuando ya estaba en superficie en nuestro barco el “Princess Zeinab”. Yo me encontraba viendo en mi portátil las fotos y los vídeos que había tomado del pecio cuando Antabli, uno de los dos “divemaster” me preguntó en ingles si me gustaban los pecios. Por supuesto le respondí que sí y hablamos un poco sobre el tema; me sorprendió muchísimo que a él no le gustasen pero después de oírle lo entendí.

Antabli era un crío cuando se produjo el hundimiento del Salem, se quedó muy impresionado como la mayoría del pueblo egipcio pero no tanto como para no hacerse buceador y entrar después en numerosos pecios. Lo que a él le había marcado había ocurrido hacía tan sólo unos tres o cuatro años, entonces se hundió otro barco y él junto con otros buceadores se encargó de recuperar los cuerpos atrapados en el interior. Comprendo perfectamente que alguien quede marcado tras una experiencia así, bajo el agua los cuerpos se descomponen mucho más deprisa que en la superficie; los peces se comen los ojos y mordisquean los dedos, el cuerpo se hincha y normalmente los encuentras flotando en el techo de las habitaciones como si fuesen unos macabros globos. Sí, Antabli me dejó un mal cuerpo bastante peor que visitar el Salem, en sus ojos había dolor y en su voz algo imposible de describir con palabras. No dejaré de bucear en los pecios, pero desde ahora cada vez que visite uno de esos lugares, rezaré una oración silenciosa en memoria de los que dejaron su vida allí.

4 comentarios:

Ángel Vela (palabras) dijo...

Una muy buena entrada, Sharly. Recuerdame que hablemos de ella en persona.

Sharly dijo...

Gracias por tus palabras buzo renegado... digo Ángel. Ya hablaremos compi. Celebro que te guste mi articulo.

JA dijo...

Killo, impresionante documento. Me encanta.
No me contastes nada en la feria y es que la silla la tenias pegada al culo y no me pudistes contar ni la mitad
Tuvo que ser una experiencia unica y my divertida hasta lo que cuentas. Alli abajo tan solo paz, armonia y relax ahora que todo paso
Una pasada

Sharly dijo...

Celebro que te guste Juan, ya te pasaré algunas fotos o simplemente las vés las voy a colgar en el Facebook. Ya hablaremos y bucearemos juntos.

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