¿Quién no ha soñado alguna vez con vivir en el viejo y salvaje oeste americano? Esas puestas de sol confundiendo el horizonte de sus interminables llanuras, ese ganado pastando en libertad para llevar la prosperidad a sus espléndidas tierras, ese pueblo que nace en medio de ninguna parte y cuya seguridad está asegurada por hombres valientes que ostentan la ley…
sábado, 19 de marzo de 2011
Cómo hacer un western
¿Quién no ha soñado alguna vez con vivir en el viejo y salvaje oeste americano? Esas puestas de sol confundiendo el horizonte de sus interminables llanuras, ese ganado pastando en libertad para llevar la prosperidad a sus espléndidas tierras, ese pueblo que nace en medio de ninguna parte y cuya seguridad está asegurada por hombres valientes que ostentan la ley…
lunes, 31 de enero de 2011
Tres visiones de Solaris
lunes, 3 de enero de 2011
La novela romántica
Hoy vengo a hablaros de un género literario algo maltratado: el género romántico. Sí, hasta vosotros mismos arrugáis la naricilla al oír al leer eso de… “romántico”. Junto con la ciencia ficción, el género romántico, novela rosa o novelas de amor, son los libros más desprestigiados, pero curiosamente son los que más lectores tienen y los más comprados. viernes, 2 de julio de 2010
La Columna OcioZeta-Sevilla Escribe, "El Hombre y la Letra V
miércoles, 23 de junio de 2010
KOSOVO (Aproximación al gran desconocido)
1.- En el s.XIII se crea el principado serbio de Rascia, en pocos años el territorio de Kosovo y Metohija eran el corazón del gobierno y su cabeza estaba en la capital Prizren.
2.- En 1389 los Otomanos vencen a los serbios e incorporan el territorio a su imperio, al igual que ocurriera en la España visigoda, el proceso de islamización efectuado en la zona fue un proceso lento y que tomó una cantidad considerable del tiempo; se concentró al principio sobre las ciudades. Muchos habitantes cristianos adoptaron la nueva fe, principalmente por razones económicas y sociales debido a los considerables beneficios y derechos otorgados a los musulmanes. Esta conversión fue principalmente seguida por albaneses, que comenzaron a aumentar en número frente a los habitantes de origen eslavo. La vida religiosa cristiana siguió a pesar de las dificultades, pero tanto iglesias ortodoxas como católicas y sus fieles se enfrentaron a altos niveles de impuestos.
3.- Cuando el Impero Otomano desaparece de la zona, el territorio se asigna a Serbia por razones históricas.
4.- No sabía nada más, salvo que bajo Tito habían tenido una amplia autonomía dentro de Yugoeslavia.
Con esa información, básicamente la actitud de nuestro gobierno de finalizar con la misión y no reconocer al nuevo país me ha parecido siempre coherente. Pero cuando empecé a investigar comprobé que la realidad no es siempre como nos la cuentan. Descubrí los siguientes datos:
1.- En 1689, Kosovo fue enormemente desestabilizada por la guerra entre los otomanos y el Sacro Imperio Romano Germánico bajo el dominio de la Casa de Habsburgo. En octubre de ese año, una pequeña fuerza austríaca al mando del margrave Ludwig von Baden logró avanzar hasta Kosovo, capturando Belgrado en el camino. Muchos serbios juraron lealtad a los austriacos, llegando algunos incluso a unirse al ejército de von Baden. Por su parte, los albaneses dieron su apoyo a los otomanos. Al verano siguiente, sin embargo, un contraataque otomano obligó a los austriacos a retirarse a la fortaleza en Niš, cercana a Belgrado, y finalmente a retroceder más allá del Danubio, volviendo a Hungría.
La ofensiva otomana fue acompañada por represalias salvajes y saqueos, principalmente contra los serbios, por lo cual muchos se vieron forzados a emigrar junto a las tropas austríacas. El patriarca ortodoxo serbio Arsenije III huyo junto a más de 30.000 eslavos según sus registros en el evento conocido como la Gran Migración (Velike seobе en serbio). Ante esta situación, Kosovo se convirtió en una región de predominio étnico albanés, aunque se mantuvieron minorías cristianas por muchos siglos. (Datos obtenidos de Wikipedia)
2.- Hacia fines del siglo XIX se dio el surgimiento de los sentimientos nacionalistas por parte de los albaneses, lo cual también repercutió en aquellos que vivían en el territorio kosovar. El gobierno realizó una reforma administrativa creando en 1864 la provincia o vilayato de Kosovo, abarcando territorios que incluyen hoy parte de Albania, de la República de Macedonia y de Montenegro. (Datos obtenidos de Wikipedia)
3.- marzo de 1910 estalla una revuelta en Pristina ante la insistencia Turca en obligar a los albaneses a usar el alfabeto tradicional, éstos aunque musulmanes insistían en usar el alfabeto latino, más sencillo y orientación occidental. Veinte mil soldados turcos reprimieron la sublevación empleando la brutalidad y destruyendo pueblos enteros.
4.- 1912 primera guerra balcánica. Los estados balcánicos formaron una alianza para repartirse las posesiones otomanas en Europa, los albaneses conscientes de que ellos y sus tierras serían “botín de guerra” se alían al decadente imperio otomano. Los turcos son derrotados; sin embargo, el 28 de noviembre de 1912 en el Congreso de Vlore, se proclamó el estado independiente de Albania. El artífice de ese logro fue Austria, que temía el expansionismo Serbio y puso el nuevo país como tapón para impedirle una salida al Adriático.
5.- Mientras los líderes hablaban, se redoblan las atrocidades serbias, sobre todo contra los católicos albaneses. El odio de los serbios hacia los albaneses venía de lejos, pero esas matanzas fueron instigadas por los rumores de que las grandes potencias pretendían asignar a Albania todos los distritos en los que el 75 por ciento de la población fuera albanesa. “Se supone que los serbios desean ajustar la población para poder afirmar que tienen la mayoría en el distrito. Estas matanzas se están realizando por razones estadísticas”, escribió W. D. Peckham, el vicecónsul británico en Skopje en 1913. “Me temo —añadió—, que están asesinando a sangre fría a gran parte de la población albanesa”.
6.- Extracto de una conversación entre W. D. Peckham y su superior sir Ralph Pager embajador británico en Belgrado: “Hace tiempo oí un comentario de un serbio que refleja la actitud de este pueblo hacia el albanés. Según este caballero, un hombre bastante culto, que hablaba francés perfectamente, en los primeros peldaños de la escalera de la vida estaba, primero, el hombre; en segundo lugar, el gorila, y en tercero, el albanés. Es probable que un campesino pondría al albanés en un nivel inferior, junto con los insectos.”

jueves, 17 de junio de 2010
Apuntes para una posible teoría del microrrelato II
V.- Saber callar
El truco está en sugerir y saber callar a tiempo. Tienes que dejar que el lector construya con las piezas que le has dado (la historia de la superficie), la segunda historia de la que habla Piglia.
En el momento en que recibes la primera pedrada deja de importante lo demás. Sólo compruebas quién te la ha tirado y continúas leyendo. Alerta por si te tira otra. En el fondo, los lectores de microrrelatos somos un poco masoquistas y lo que queremos es recibir una pedrada tras otra.

viernes, 11 de junio de 2010
Apuntes para una posible teoría del microrrelato I
I.- No pensar
Quien pretenda escribir un buen microrrelato, lo primero que tiene que hacer es no pensar en escribir un buen microrrelato.
Tampoco tiene que colgar, como aconseja Bradbury a la hora de escribir, un cartel a su lado con esas dos palabras. No, porque le obligaría a pensar en no pensar y, a la larga, pensaría.
Tiene que preparar una tortilla de patata, mirar las piernas de las chicas con minifalda con las que se cruza en el metro o asombrarse de la cantidad de mierda que se acumula debajo de la cama cuando no se barre durante una semana. Pero no debe intentar escribir un buen microrrelato.
Que se ponga a leer, a dibujar penes en las puertas de los baños o mirar los sujetadores y las bragas de la cuerda de la vecina mientras tiende la ropa, pero que no se siente nunca a escribir un buen microrrelato.
Tiene que llegarle, dejar que le atrape, que le obligue a guardar una frase como borrador en el móvil o a mandarse un e-mail con la sinopsis a su correo electrónico porque está en el trabajo. Que lo escriba en la arena, en la lista de la compra si le pilla en el supermercado, en los cristales tomados del autobús que lo lleva a casa o en la piel de la mujer que se está follando en ese momento, pero que no piense en que tiene que escribir un buen microrrelato.
¿Doscientas palabras??Una página? ¿Una cuartilla? Parece que no nos ponemos de acuerdo sobre cuánto tiene que medir un microrrelato. Lo que sí que está claro es que debe ser breve. Sin embargo, la brevedad no está reñido con el hecho de que contengan una (o dos) historia(s).
Uno de mis microrrelatos favoritos más cortos es uno de Andrés Neuman. Son sólo siete palabras, incluído el título:
Novela de terror
Me desperté recién afeitado
Bien, tienes la primera versión del microrrelato. La lees de nuevo y piensas: es cojonudo. Pues, perdona que te diga, chaval. Lo que acabas de escribir, seguramente, es poco más que una mierda. Así que, agarra a tu microrrelato de los pelos y llévalo a rastras a la mazmorra más profunda de tu ordenador. No te acuerdes de él. No vayas a visitarlo. Ignóralo. Ni siquiera lo alimentes con pan y agua. Que se pudra. Que llore. Que se lamente por su mala fortuna. Que piense que ese es el único destino posible en su vida.
Pasarán días, semanas, puede que, incluso, unos meses pero lo habrás conseguido: el microrrelato, por fin, habrá perdido su orgullo.
Después de una temporada en la mazmorra, te darás cuenta de que el antaño orgulloso microrrelato, ahora no es más que un mendigo famélico vestido con harapos.
Tienes que desnudarlo. Tienes que dejarlo en pelotas. Y quemar todos sus harapos. Quemar los adjetivos inútiles, las metáforas que no aportan nada, el exceso de pedantería que nos posee cuando nos sentimos estupendos. Que ardan, que ardan, que ardan todas las palabras que no sirven para nada.
Da un poco de pena desnudo, el pobre. Sí. Hasta sientes como tirita y le castañean los dientes. No lo olvides: escribir es un ejercicio de crueldad. Aunque lo haces por su bien. Ahora el microrrelato es mucho más dócil y maleable. Sabrá comportarse en sociedad y, sobre todo, callar cuando tiene que callar.

miércoles, 2 de junio de 2010
La Columna OcioZeta-Sevilla Escribe, "El Hombre y la Letra IV"
martes, 18 de mayo de 2010
Ella te rompe el corazón

O no. Cada año, en mi declaración de la renta, deduzco más dinero por nuevas copias de los tres libros de Hempel, Razones para vivir, A las puertas del reino animal y Caer en casa. Todos los años presto esos libros. Lo que pasa es que nunca vuelven. Los buenos libros nunca lo hacen. Por eso mis estanterías están llenas de obras de no ficción demasiado densas para la mayoría de la gente, libros de texto de autopsias forenses y un montón de novelas que odio.
El año pasado en un bar de Nueva York, el bar literario KGB de East Village, Hempel me dijo que su primer libro estaba descatalogado. La única copia que conocía estaba debajo una vitrina en el cuarto de rarezas del Powell´s Book de Portland, una primera edición de tapa dura vendida por setenta y cinco dólares sin ni siquiera una firma. Tengo una teoría sobre conocer a gente de carne y hueso cuyo trabajo admiras, pero la estoy dejando para el final.
A menos que los libros de Hempel se reediten, me gastaré más dinero o tendré que hacer menos amigos. No puedo evitar entregar sus libros a la gente y decirles: “toma, lee esto”, y preguntarles después, “es sólo a mí o también a ti te ha hecho llorar”. Una vez regalé Reino Animal a un amigo y le dije “si no te gusta esto, no tenemos nada en común”.
No sólo cada frase está hecha a medida, sino que, incluso también, están forzadas. Cada cita, cada chiste que Hempel otorga a lo cómico, es algo profundo o divertido que tú recordarás durante años. Del mismo modo, tengo la sensación de que se recuerda a Hempel porque lo coloca justo en un lugar donde realmente brilla. Me da miedo la bisutería de la metáfora, pero sus historias parecen elaboradas con ingredientes irresistibles. Galletas de chocolate, sin la base de galleta, sólo chocolate y trocitos de nuez.
De este modo, su experiencia llega a ser tu experiencia. Los profesores dicen que los alumnos necesitan una emotiva epifanía, un ajá, un momento de descubrimiento para retener información. Fran Lebowitz escribe sobre el momento en que vio un reloj y entendió el concepto del tiempo en la narración. El trabajo de Hempel no es más que esos flashes, y cada uno de esos flashes te provoca un dolor con el que te identificas.
Ahora mismo, Spanbauer enseña a otro grupo de estudiantes con una fotocopia del relato La cosecha sacada de la vieja edición trimestral The Quaterly editada por Gordon Lis, el hombre que enseñó el minimalismo a Tom y a Amy. Y a mí.
Al principio La cosecha parece una larga lista de detalles. Tú no tienes ni idea de por qué está casi llorando al final de siete páginas. Estás confuso y desorientado. Es sólo una simple lista de hechos escritos en primera persona, pero en su conjunto es más que la suma de cada una de sus partes. La mayoría de los hechos son divertidos de cojones, pero al final cuando estás desarmado por las carcajadas, te rompe el corazón.
Ella te rompe el corazón. Lo primero y más importante. El demonio Amy Hempel. Es lo que primero que te enseña Spanbauer: una buena historia debería hacerte reír, y, en el último momento, romperte el corazón. Lo último que te enseña es: nunca escribirás así de bien. Nunca aprenderás esta parte hasta que no hayas arruinado un montón de papel, perdido tu tiempo libre durante años y años con un bolígrafo de la mano. En ese horrible momento, deberías coger una ejemplar de Hempel y descubrirás que tu mejor trabajo no es más que una imitación barata del peor de los suyos.
Para aprender minimalismo, los estudiantes se sientan alrededor de la mesa de la cocina de Spanbauer destripando durante diez semanas La cosecha de Amy Hempel. Lo primero que estudias es lo que Tom llama Caballos. La metáfora es: si tú conduces una caravana desde Utah hasta California, llevarás los mismos caballos durante todo el camino. Sustituyendo la palabra caballos por tema o estribillo, tendrás la idea. En el minimalismo, la historia es una sinfonía que se va construyendo, pero sin perder nunca la línea melódica original. Todos los personajes y escenas, cosas que parecen distintas, no hacen más que ilustrar algunos aspectos del tema de la historia. En La cosecha nosotros vemos cómo cada detalle es una parte de la mortalidad y disolución, desde los donantes de riñón, hasta los dedos rígidos o la serie Dinastía.
El siguiente aspecto, Spanbauer lo llama la lengua quemada. Una forma de decir algo, pero decirlo mal, obligando al lector a leer más lentamente, forzándole a una lectura atenta, incluso a que lo lea dos veces, cubriéndolo con una fina capa de imágenes abstractas, adverbios y clichés.
En el minimalismo llamamos clichés a los lugares comunes.
En La Cosecha, Hempel escribe “Me moví a lo largo del día como un cabeza cortada que termina una frase”. Aquí tienes los caballos de muerte y disolución y la frase escrita que te obliga a ir más lento, a una velocidad más pausada y atenta.
Ah, en minimalismo no hay abstracción. Ningún tontería tipo despiertamente, irritablemente, tristemente, por favor. Ninguna medida, ni pies, ni yardas, ni grados ni años de edad. ¿Qué significa la frase “chica de dieciocho años de edad”?
En La Cosecha, Hempel escribe “El año que yo empecé a decir bareto en lugar de bar, un hombre que apenas conocí, casi me mata por accidente”.
En lugar de una edad aséptica o medida, nosotros tenemos la idea de alguien que está convirtiéndose en una persona sofisticada. Más que la lengua quemada, aquí tenemos el caballo de la mortalidad.
¿Veis como se agregan estas cosas?
El minimalismo también incluye la grabación del ángel. Esto significa escribe sin pasión ni juicios. No aporta nada al lector las palabras gordo o feliz. Sólo puedes describir las acciones y los hechos, de tal manera que el lector emita su propio juicio en su cabeza. Sea lo que sea, lo desarmarás en piezas que luego se volverán a ensamblar en la cabeza del lector.
Amy Hempel hace esto. En lugar de decirnos en La cosecha que su novio es un gilipollas, nosotros vemos como mantiene un jersey manchado con la sangre de su novia y le dice, tú estarás bien, pero este jersey está arruinado.
Menos se convierte en más. En lugar de la habitual inundación de detalles, tú tendrás un lento goteo de párrafos de frases cortas, cada una de ellas evocando su propia reacción emocional. A lo mejor ella era una abogada que exponía su caso, poco a poco. Una prueba cada vez. A lo peor ella era una hechicera, embaucando a la gente. Pero leyendo, tú tendrás una bala sin que te hayan disparado.
Así que, una vez que tenemos caballos, lengua quemada y grabación del ángel, nosotros escribimos en el cuerpo. Hempel nos muestra como en una historia no tiene que haber un flujo constante de bla-bla-bla que intimide al lector para que preste atención. No puedes agarrar al lector de las orejas ni estrujarle la garganta. En su lugar, una historia tiene que ser una sucesión de detalles sabrosos, olorosos y palpables. Lo que Spanbauer y Lish llaman ir al cuerpo, es provocar una reacción empática al lector, que lo involucre en un nivel visceral.
El único problema del palacio de fragmentos de Amy es citarlo. Cualquier pieza fuera de contexto pierde su poder. El filósofo francés Jacques Derrida compara la escritura de ficción con un software que sólo funciona en el hardware de tu mente. Ensartando macros distintas, que juntos provocan una reacción. La realidad hace esto tan bien como Hempel. Cada una de sus historias es tan fuerte, quema como los hechos desnudos, que lo único que podemos hacer es tumbarnos en el suelo, bocabajo y adorarla.
Mi teoría sobre conocer a gente cuyo trabajo admiro es que no quiero correr el riesgo de verlos pedo o enseñándome los dientes. El año pasado en Nueva York, hice una lectura en la librería Barnes & Noble de Union Square, donde elogié a Hempel diciendo que si ella ya lo escribió todo yo estaría en casa, leyendo en la cama todo el día. La noche siguiente, ella apareció en mi lectura en el Village, me tomé media cerveza con ella y hablamos sin que hubiera química entre los dos.
Tengo la esperanza de no volver a verla otra vez, pero ya me he comprado esa primera edición por setenta y cinco dólares.
(El anterior texto es una traducción libre de un famoso artículo de Chuck Palahniuk, autor de El club de la lucha).
lunes, 3 de mayo de 2010
La Columna OcioZeta-Sevilla Escribe, "El Hombre y la Letra III"
miércoles, 21 de abril de 2010
El Salem Express
Un pecio es cualquier cosa que está bajo las aguas y no debería estar ahí. Los ejemplos son tan variados como peces tiene el mar, yo he visto barcos, he visto aviones, hasta ahí todo normal; pero también te puedes encontrar taxis arrastrados mar adentro por las riadas, tanques sherman en las aguas que rodean Gibraltar o restos de ciudades que han sido inundadas por la subida de las aguas (Alejandría por ejemplo).
Bucear en un pecio es siempre una sensación extraña, días antes ya estás nervioso y excitado con la perspectiva. Si el lugar es famoso como por ejemplo el S.S. Thistlegorm puedes llegar a estar casi toda la noche en vela deseando ponerte el neopreno y sumergirte. Ese tipo de lugares te roban el alma y siempre que oyes a alguien hablar sobre alguno en el que has estado tus ojos brillan y tu corazón se desboca deseando escapar por tus labios junto con el tropel de palabras y recuerdos que se agolpan en tu mente.
Sí, los pecios me tienen embrujado… O tal vez debería decir, me tenían embrujado. Desde la primera vez que escuche la historia del Salem ya desee bucear allí, como dicen los taurinos desde la barrera todos los toros son fáciles. Después en el barco que te lleva, te enteras que los cuerpos de la mayoría de fallecidos jamás fueron recuperados, te enteras que entre la tripulación de tu barco (en realidad en la de cualquier barco de buceo que hace ese trayecto) hay familiares de algún desaparecido. Te dicen que no deberías entrar en los camarotes puesto que el Gobierno egipcio declaró oficialmente cementerio el pecio y te empiezas a replantear ¿dónde me estoy metiendo?
Pese a todo, hay mucho morboso en este mundillo y mucha gente quiere entrar en los camarotes y filmar lo que encuentre allí. Lo primero como en toda inmersión es el briefing. Un briefing es una reunión donde se expone la inmersión a realizar, se te informa de la corriente dominante de la zona y se explica lo que se va hacer; como otras muchas expresiones del buceo proviene del mundo militar. Es el mismo nombre que se da a las reuniones previas a una misión aérea o de cualquier otro tipo. El “divemaster” que guiará la inmersión suele contar detalles sobre las especies más habituales de la zona y dónde suelen estar, en casos como éste también dan algunos datos históricos. No todo lo que él contó coincide con lo que viene en la Wikipedia pero la verdad es que prefiero creerle a él.
La madrugada del 15 de diciembre de 1991 el Salem Express se aproximaba al puerto egipcio de Safaga en el Mar Rojo, provenía del puerto saudí de Yeddah y la mayoría de sus pasajeros eran peregrinos que volvían a casa tras visitar la ciudad santa de La Meca. El tiempo empeoraba rápidamente con vientos fuerza 8 aumentando hacia fuerza 9 y eso para un barco que tenía problemas con una de sus hélices era grave. El capitán comprendiendo que la unión de oscuridad y mal tiempo podía ser fatal, tomó la decisión de poner rumbo hacia el sur, para tratar de alcanzar el resguardo de la costa en su aproximación hacia el puerto.
Cuando se internó en los arrecifes Hyndman era cerca de media noche. El estado del mar hacía imposible distinguir los canales aptos para la navegación de aquellos en los que las masas de coral se alzaban desde las profundidades hasta casi rozar la superficie. El temporal y sus problemas con la hélice habían desviado al Salem Express al este de la derrota marcada en la carta, esa deriva fue fatal.
Tras colisionar con el arrecife se hundió muy deprisa, el agua entró tanto por la abertura que se abrió en el casco como por el portón de embarcar vehículos que también se soltó. Debió ser un auténtico caos en medio de la oscuridad, cuando se visita el pecio y se ven los botes salvavidas ahí abajo sabiendo que hubo tantos muertos sientes una enorme piedad por los que reposan allí. Aunque no se suelen visitar los camarotes si que pasas por la zona de carga y allí ves los equipajes de los peregrinos, ves carritos de bebe o bicicletas, sales impresionado de las entrañas del ferry para encontrarte al recorrer el casco que el arrecife se ha adueñado de él. Corales, gorgonias y muchísimos peces te observaban curiosos, en especial había muchísimos peces pipa (como un caballito de mar pero alargado).
El pecio del Salem Express se encuentra en un fondo de arena a una profundidad de 30 m posado sobre su banda de estribor en las coordenadas 26° 39’ 01" N, 34° 03’ 48"E. En su hundimiento se cree que pudieron morir ahogados cerca de un millar de personas, aunque las cifras oficialmente reconocidas por el gobierno egipcio son de 470 muertos. En superficie quedaron a la deriva aquellos pasajeros que habían logrado escapar del interior del navío. En total, unas 180 personas lograron sobrevivir. La cifra de muertos reconocida viene de una simple operación matemática: Tripulación + Pasajeros con billete – Supervivientes. La realidad para cualquiera que haya visitado el país y conozca sus costumbres es que viaja al menos un pasajero sin billete por cada uno que efectivamente lo posee. Nunca sabremos la cifra definitiva pero sea cual sea, estamos ante uno de los hundimientos más trágicos.
De todos modos, el momento más “fuerte” de la inmersión hasta ese momento, me había llegado cuando en la zona de carga vi un equipaje con las palabras “Happy journey”... Lo que más me marcó de aquella inmersión ocurrió después, cuando ya estaba en superficie en nuestro barco el “Princess Zeinab”. Yo me encontraba viendo en mi portátil las fotos y los vídeos que había tomado del pecio cuando Antabli, uno de los dos “divemaster” me preguntó en ingles si me gustaban los pecios. Por supuesto le respondí que sí y hablamos un poco sobre el tema; me sorprendió muchísimo que a él no le gustasen pero después de oírle lo entendí.
Antabli era un crío cuando se produjo el hundimiento del Salem, se quedó muy impresionado como la mayoría del pueblo egipcio pero no tanto como para no hacerse buceador y entrar después en numerosos pecios. Lo que a él le había marcado había ocurrido hacía tan sólo unos tres o cuatro años, entonces se hundió otro barco y él junto con otros buceadores se encargó de recuperar los cuerpos atrapados en el interior. Comprendo perfectamente que alguien quede marcado tras una experiencia así, bajo el agua los cuerpos se descomponen mucho más deprisa que en la superficie; los peces se comen los ojos y mordisquean los dedos, el cuerpo se hincha y normalmente los encuentras flotando en el techo de las habitaciones como si fuesen unos macabros globos. Sí, Antabli me dejó un mal cuerpo bastante peor que visitar el Salem, en sus ojos había dolor y en su voz algo imposible de describir con palabras. No dejaré de bucear en los pecios, pero desde ahora cada vez que visite uno de esos lugares, rezaré una oración silenciosa en memoria de los que dejaron su vida allí.
jueves, 15 de abril de 2010
El viejo y el mar , de Ernest Hemingway (reseña e impresiones cruzadas)
Tenía ganas, muchísimas ganas de leer este clásico. Algunas veces por A, y otras por B, nunca lo hice…, hasta ahora.Hemingway traza, con pocas pinceladas, en qué consiste el arte de la pesca, como él lo llamaba. Y hace que, de una historia que no podría dar mucho de sí por la simpleza de su argumento, se nos encoja el corazón de tal manera que pasemos las páginas con vertiginosa rapidez.
Genio ¿al escribir o al interpretar?
Breves impresiones sobre la novela El viejo y el mar de Ernest Hemingway
viernes, 9 de abril de 2010
Dos ciudades, ¿un futuro?
En estos tiempos de condenas a treinta años por firmar un crédito hipotecario, de Euribor galopante y casas menguantes, de bloques-colmenas y centros comerciales-hormigueros, a ti te gusta soñar con la fantasía de un tipo que despierta la admiración de unos y el desdén de otros, Jules Verne. Y es que siendo tú del primer grupo, de los que le admiran, no dejas de pensar en aquella ciudad que imaginó en 1879 (para su obra “Los quinientos millones de la Begum”) al borde mismo del Océano Pacífico, en los Estados Unidos, Oregón, y que bautizó con el chouvinista nombre de France-Ville, una cuidad tan perfecta que aún hoy sigue siendo una utopía.
Desde el más mínimo detalle observas que Verne puso todos sus sueños en construir-escribir esta cuidad, donde todas las casas, de no más de dos pisos, serán unifamiliares con un pequeño terreno para árboles, césped y flores, tendrán la cocina y la despensa en el piso superior, ascensor para subir la carga y el agua perfectamente canalizada y “puesta a precio reducido”. Sonríes al comprobar la escrupulosidad del escritor en algunos detalles aparentemente insignificantes, como la afirmación de que las alfombras y papeles pintados son el refugio perfecto para “verdaderos nidos de miasmas y laboratorios de venenos”, la pertinencia que el dormitorio se baste y sobre con cuatro sillas y una cama de hierro, la necesidad de que cada habitación posea su propia chimenea alimentada con leña o carbón o la obligatoriedad de que “ninguna prenda de ropa interior vuelva a su propietario sin haber sido lavada verdaderamente a fondo, y se tenga especial cuidado en no mezclar ropas de dos familias distintas”. ¿Dónde puedes hallar, en estos tiempos, una ciudad con calles en ángulos rectos, plazuelas con jardines adornados por copias de obras maestras de la escultura, donde no se tolere la ociosidad ni la vagancia, donde los niños estén obligados desde los cuatro años a “seguir ejercicios intelectuales y físicos”, donde el agua corra a torrente por todas partes y donde se castigue a quien venda alimentos en mal estado?Pero donde más te sorprende Jules Verne, en estos tiempos de Sanidades Públicas masificadas y largas listas de espera, es en su particular visión de la Sanidad, particular porque los hospitales que serán escasos en número atenderán únicamente a forasteros sin asilo y a casos excepcionales, porque los hospitales sólo tendrán un número de entre veinte y treinta enfermos y porque la población será atendida por un “sistema de socorros a domicilio”.En resumidas cuentas, a día de hoy, toda una utopía.Pero Jules Verne, admirado por unos y ninguneado por otros, consciente de que el Hombre fluctúa entre lo mejor y lo peor, contrapone en “Los quinientos millones de la Begum” a esta cuidad perfecta el reverso de la moneda, la Ciudad del Acero, Sthalstadt.
Una simple descripción basta para que te hagas una idea de ella: “una masa oscura, colosal, extraña, una aglomeración de edificios regulares perforados por ventanas simétricas, cubiertos de tejados rojos, coronados por un bosque de chimeneas cilíndricas, que vomitan por sus mil bocas torrentes continuos de vapores fuliginosos. (…) El viento trae al oído un gruñido lejano, semejante al de un trueno o al de la mar gruesa”.La construcción asemeja una fortaleza, pues es una circunferencia con sectores limitados a modo de radios por una línea fortificada y un foso.
Publicado en Blog de Ábrete Libro, elmartes 27 de mayo de 2008
martes, 6 de abril de 2010
La isla de los muertos, de A.Böcklin
Extraído de la Wikipedia:Arnold Böcklin (16 de octubre de 1827 - 16 de enero de 1901) fue un pintor suizo encuadrado en el movimiento artístico del Simbolismo.Estudió en Düsseldorf, donde conoció a Ludwig Andreas Feuerbach. Aunque comenzó como un pintor de paisajes, sus viajes a lo largo de Bruselas, Zúrich, Génova y Roma le expusieron al arte renacentista y a la atmósfera del Mediterráneo, lo cual condujo a una inclusión de figuras mitológicas y alegóricas en su obra. En 1866 residió en Basilea, en 1871 en Múnich, en 1885 en Hottingen (Suiza) y al final de su vida en Fiesole, cerca de Florencia.
Influido por el romanticismo manteniendo muchos nexos con la obra de Caspar David Friedrich y así netamente simbolista, pero dentro del estilo del Art Nouveau, sus obras bosquejan figuras fantásticas, mitológicas, bajo construcciones provenientes de la arquitectura clásica (que revelan a menudo una obsesión con la muerte), creando un mundo extraño, de fantasía.
Böcklin ejerció su influencia sobre los pintores surrealistas como Max Ernst y Salvador Dalí, y sobre Giorgio de Chirico. Otto Weisert diseñó un tipo de letra Art Nouveau en 1904 y lo llamó “Arnold Böcklin” en su honor. Hablemos de su obra más famosa, La isla de los muertos. Es este un tema que obsesionó a nuestro Böcklin, que llegó a pintarlo hasta en cinco ocasiones. A saber (si picáis sobre las reproducciones las veréis más grandes): 1. (1880)-Óleo sobre tabla, 74x122cm, Museo Metropolitano de Arte, N.York
2. (1880)-Óleo sobre lienzo, 111x115cm, Kunstmuseum, Basilea
3. (1883)-Óleo sobre tabla, 80x150cm, Staatliche Museen, Berlín
En todas las versiones se representa a un hombre que rema y a una figura blanca sobre una pequeña barca, navegando en mitad de un mar en calma. Se dirigen a una isla rocosa. En todas figuran el mismo grupo de cripeses y una serie de puertas que podríamos entender como entradas a nichos. Del objeto que acompaña al remero y a la figura blanca se dice que puede ser un ataúd. ¿El barquero podría ser Caronte?, ¿o es por el contrario la figura blanca? ¿La figura blanca prodía ser el alma del fallecido que va dentro del ataúd? Si es Caronte una de las dos figuras, ¿es la isla de los muertos el Hades? Extraído de la Wikipedia: Böcklin nunca explicó el significado de su pintura, y de hecho el título de la obra no se debe a él sino al tratante de arte Fritz Gurlitt, quien la bautizó así en 1883.La primera versión del cuadro, que actualmente se encuentra en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, fue creada en Florencia en 1880 a petición de Marie Berna, cuyo marido, el Dr. Georg Berna, había fallecido recientemente.
Otras versiones posteriores del cuadro se encuentran actualmente en Basilea, Berlín y Leipzig. La que existia en Rotterdam fue destruida durante la segunda guerra mundial.
La obra ha atraído la atención de muy diversas personalidades: Adolf Hitler, en particular, estaba obsesionado con el cuadro, una de cuyas versiones llegó a poseer. Freud, Lenin, o Clemenceau, entre otros, tenían una reproducción en su oficina. Si en 1913 Max Reger compuso un conjunto de Cuatro poemas tonales según Böcklin de los cuales el tercer movimiento es La isla de los muertos (los otros son El ermitaño tocando el violín, El juego de las olas y Bacanal), es Sergey Rachmaninov el que compuso la versión más conocida.
sábado, 3 de abril de 2010
Adéntrate en el mundo del Terror
Sumérgete en el mundo del Terror.
Sonaría ridículo decir que existen unas reglas, o unas premisas, que nos lleven al éxito seguro si queremos escribir un relato de terror; pero a lo que sí nos atrevemos es a formular unos trucos que nos ayuden a emprender esta gran, y siniestra, aventura.
Para ello hemos hecho una síntesis de lo que ya nos aconsejan autores de la talla de H.P.Lovecraft.
La importancia de lo desconocido.
¿Nunca habéis pensado que Milenio 3 daba mucho más miedo escucharlo por la radio?¿No da mucho más miedo una sombra que te acosa, una sombra sin forma, que un hombre del cual se nos describe su apariencia? Nuestra imaginación es el verdadero protagonista en los relatos de terror, y por eso nunca está demás dejar las descripciones “ a medias”. Tampoco caigamos en el error de pensar que lo conocido no nos causa miedo; hay descripciones, minuciosas y siniestras, que nos pueden hacer temblar. Pero ahí entran temas como el clímax, y los recursos literarios, que comentaremos seguidamente.
Sin embargo, si queremos llevar a cabo un relato misterioso y fosco, es bueno tener en cuenta que los temas que mejor se prestan para este tipo de literatura son aquellos que ignoren las leyes naturales, y que nos acerquen quizás al esoterismo. El añadir datos que no se puedan comprobar, pero sean creíbles, es un punto más.
Cito H.P.Lovecraft: (…)“Siempre existirá un número determinado de personas que tenga gran curiosidad por el desconocido espacio exterior, y un deseo ardiente por escapar de la morada-prisión de lo conocido y lo real, para deambular por las regiones encantadas llenas de aventuras y posibilidades infinitas a las que sólo los sueños pueden acercarse: las profundidades de los bosques perdidos, las fantásticas torres y las llameantes y asombrosas puestas de sol. Entre esta clase de personas apasionadas por los cuentos fantásticos se encuentran los grandes maestros: Poe, Dunsany, Arthur Machen, M.R. James, Algernon Blackwood, Walter de
El antagonista
Aunque no sea muy correcto, llamemos “antagonista” a nuestro causante del miedo; a nuestro monstruo sin forma, a la sombra, al asesino, al corrupto, a la femme fatale, incluso a nuestra mente retorcida o maltratada.
Podemos adivinar, que lo que más nos asusta es no conocer del todo sus intenciones, no saber dónde aparecerá, bajo qué disfraz escurridizo nos lo podemos encontrar. Sin embargo no puede ser algo irreal hasta el extremo, debe tener una razón para hacer lo que hace, una meta, un objetivo. Y sobre todo, nos asusta el dolor que pueda causarnos, ya sea físico o psíquico.
Si algo terrible es, además, imparable y está decidido a conseguir lo que se propone, entonces es doblemente terrorífico, porque sabemos que acabará con todo lo que se interponga en su camino. Lo bueno de los antagonistas ficticios, es que como no conocemos su naturaleza tampoco conocemos sus debilidades ni sus reacciones, y esto es sin duda otra clave en este tipo de relatos.
Si nos fijamos da pánico todo lo que no es cuantificable; no sabemos cuánto dolor causará, ni cuánta fuerza física o psicológica tiene, ni qué es lo peor que nos puede hacer. Sólo sabemos que causa daño, que es fuerte y que su mente está llena cosas desagradables.
Cito un fragmento de “El tren de la carne de medianoche”:
(…)“La mano del padre aún aferraba la cara de Kaufman; le metió el dedo índice en la boca y se lo hundió en la garganta, agarrando con la uña la raíz de la lengua. La intromisión de dio nauseas, pero no le quedaba voluntad para repeler el ataque.
–Sirve –dijo la criatura –. En silencio.
Se dio cuenta demasiado tarde de la intención de los dedos.
Aprisionaron repentinamente su lengua y la voltearon en la raíz. Conmocionado, dejó caer la cuchilla. Intentó chillar, pero no emitió ningún sonido. Tenía sangre en la garganta, oyó cómo le rasgaba la carne y se contorsionó de dolor.
Luego salió la mano de su boca, y los dedos escarlatas, cubiertos de baba, tenían su lengua cogida entre el índice y el pulgar delante de su cara”(…)
Estado anímico.
El estado anímico es importante en nuestro protagonista. No es lo mismo, ni reacciona igual un escéptico, que un católico, que un empresario, que una sepulturera; y así mismo no es lo mismo- valga la redundancia-, ni reacciona igual, una persona recién llegada de unas vacaciones en Punta Cana que el camarero de aquel restaurante tan conocido.
El estado angustioso, preocupado, estresado, nervioso, alterado, etc del personaje nos va poniendo ya a tono y nos lleva directos al clímax en el cuál se desarrolla la trama.
Es importante que nos podamos sentir identificados con esas sensaciones; una persecución en la noche, unos pasos que se dirigen a nosotros por la espalda, el viento en las ventanas.
Una serie de sonidos, que sólo toman forma real en nuestra imaginación, y que provocan sin duda un estado anímico del todo anormal e incómodo. Es aquí cuando todo lo anterior: mente y antagonista, se cogen de la mano con los sonidos y la soledad del momento –es sabido que a un gran número de personas les asusta la soledad, sino es a todas- , transportándonos automáticamente a un mundo de monstruos y/o villanos.
Cito un fragmento de “Silencio” Edgar A.Poe:
(…)" - Escúchame - dijo el demonio apoyando la mano en mi cabeza -; la región de que hablo es una sombría región de Libia a orillas del río Zaire. Y allí no hay ni calma ni silencio. Las aguas del río son de un tinte azafranado y enfermizo y no corren hacia el mar, sino que palpitan eternamente bajo la pupila roja del sol con un movimiento tumultuoso y convulsivo. A lo largo de muchas millas, a ambos lados del legamoso lecho del río, se extiende un pálido desierto de gigantescos nenúfares. Suspiran entre sí en esa soledad y dirigen hacia el cielo sus largos cuellos espectrales, mientras inclinan a uno y otro lado sus cabezas sempiternas. De ellos se levanta un rumor confuso que se parece al rugido de un torrente subterráneo. Y entre sí, suspiran. Pero su reino tiene un límite, el límite de la oscura, densa, horrible selva. Allí, como las olas en torno a las Hébridas, la maleza está en perpetua agitación. Pero ningún viento agita el cielo. "(…)
Los orígenes.
Para poder adentrarnos de lleno en el tema del Terror, primero hay que empaparse del mismo. Si queremos escribir un buen relato tenemos que procurar conocer el tema lo mejor posible, al menos de esa forma parece lógico que cueste menos ponernos en marcha. Un escritor profesional es, o “debería” ser, un lector profesional.
Así pues citamos de la Wiki:
(…)”La novela de terror, es un subgénero dentro de la novela, que es a su vez un subgénero de la épica o narrativa. Su principal característica y rasgo distintivo es el cultivo del miedo y sus emociones asociadas como principal objetivo literario. La novela de terror es uno de los formatos habituales en los que se presenta hoy en día la nueva literatura de terror gótico.
Las características de este género pasan por una ambientación romántica: paisajes sombríos, bosques tenebrosos, ruinas medievales y castillos con sus respectivos sótanos, criptas y pasadizos bien poblados de fantasmas, ruidos nocturnos, cadenas, esqueletos, demonios... Personajes fascinantes, extraños y extranjeros, peligro y muchachas en apuros; los elementos sobrenaturales pueden aparecer o solamente ser sugeridos(…)
Realmente no es esta la historia, hay mucho más, y nosotros sin duda recomendamos un poco más de investigación –porque en realidad nunca será suficiente-.
Lo que sin duda sí esperamos, es que este haya sido un buen comienzo que darle al increíble y extraordinario mundo de lo siniestro.
Y para terminar, dejemos que H.P.Lovecraft nos cuente cuál es su secreto a la hora de enfrentarse al papel y a la “horrible” idea que tenemos en mente.
(…) “Mi actual proceso de composición es tan variable como la elección del tema o el desarrollo de la historia; pero si la estructura de mis cuentos fuese analizada, es posible que pudiesen descubrirse ciertas reglas que a continuación enumero:
1) Preparar una sinopsis o escenario de acontecimientos en orden de su aparición; no en el de la narración. Describir con vigor los hechos como para hacer creíbles los incidentes que van a tener lugar. Los detalles, comentarios y descripciones son de gran importancia en este boceto inicial.
2) Preparar una segunda sinopsis o escenario de acontecimientos; esta vez en el orden de su narración, con descripciones detalladas y amplias, y con anotaciones a un posible cambio de perspectiva, o a un incremento del clímax. Cambiar la sinopsis inicial si fuera necesario, siempre y cuando se logre un mayor interés dramático. Interpolar o suprimir incidentes donde se requiera, sin ceñirse a la idea original aunque el resultado sea una historia completamente diferente a la que se pensó en un principio. Permitir adiciones y alteraciones siempre y cuando estén lo suficientemente relacionadas con la formulación de los acontecimientos.
3) Escribir la historia rápidamente y con fluidez, sin ser demasiado crítico, siguiendo el punto anterior, es decir, de acuerdo al orden narrativo en la sinopsis. Cambiar los incidentes o el argumento siempre que el desarrollo del proceso tienda a tal cambio, sin dejarse influir por el boceto previo. Si el desarrollo de la historia revela nuevos efectos dramáticos, añadir todo lo que pueda ser positivo, repasando y reconciliando todas y cada una de las adiciones del nuevo plan. Insertar o suprimir todo aquello que sea necesario o aconsejable; probar con diferentes comienzos y diferentes finales, hasta encontrar el que más se adapte al argumento. Asegurarse de que ensamblan todas las partes de la historia desde el comienzo hasta el final del relato. Corregir toda posible superficialidad (palabras, párrafos, incluso episodios enteros), conservando el orden preestablecido.
4) Revisar por completo el texto, poniendo especial atención en el vocabulario, sintaxis, ritmo de la prosa, proporción de las partes, sutilezas del tono, gracia e interés de las composiciones (de escena a escena de una acción lenta a otra rápida, de un acontecimiento que tenga que ver con el tiempo, etc.), la efectividad del comienzo, del final, del clímax, el suspenso y el interés dramático, la captación de la atmósfera y otros elementos diversos.
5) Preparar una copia; sin vacilar por ello en acometer una revisión final allí donde sea necesario.”(…)
Gracias Howard; GenZero seguirá tu consejo.
Originalmente publicado en el suplemento "Noviembre de terror" de Generación Zero nº1.



