miércoles, 29 de diciembre de 2010

Serenity, la esperada conclusión de Firefly

Cuando en el año 2002 la serie Firefly ―creada y dirigida por Joss Whedon (Buffy, caza vampiros - Angel)― fue cancelada después de la emisión de tan solo once capítulos de los catorce realizados, sus espectadores habituales reaccionaron reclamando a la cadena de televisión FOX que continuara con su emisión.

Las buenas ventas de la serie en DVD, motivaron que finalmente la productora diera su respuesta tres años más tarde en forma de película: Serenity . No fue la que hubieran deseado los fans, pero al menos de ese modo no se dejaba en el aire una de las series más interesantes de los últimos tiempos.

La producción retoma la acción unos meses después del punto en que termina Firefly. Se han producido ciertos cambios en la tripulación, algunos ya apuntados en el último capítulo realizado, como el abandono de la nave de Inara debido a su tormentosa relación con el capitán Reinolds. Más sorprendente se hace para los habituales la desaparición de del pastor Book, que se ocupa de su propia congregación en uno de los planetas fronterizos.

La trama se desarrolla entorno a River Tam, sus particulares capacidades, y la persecución a que es sometida por parte de la Unión; una de las líneas argumentales más interesantes y misteriosas de cuantas se nos presentan a lo largo de la serie. También se retoma a los Reapers ―los dementes seres humanos que se dedican a la destrucción y saqueo tras llegar al límite del universo y contemplar el vacio―, cuyo secreto y verdadero origen se halla oculto en la psique de la menor de los Tam.

Afortunadamente se pudo contar con los mismos actores que en la serie. El reparto continua encabezado por Nathan Fillion en el papel de Capitán Malcolm Reynolds. Tan solo hay dos añadidos relevantes, ambos como secundarios: David Krumholtz interpretando a Mr. Universo, el genio de las telecomunicaciones, y Chiwetel Ejiofor como El Operativo, un fanático oficial de la Unión con un particular sentido del honor que persigue a los protagonistas para capturar a River.

Uno de los grandes defectos de Serenity radica en su propia concepción. Por un lado está planteada como una producción para la gran pantalla, pero por otro debe servir como conclusión a una de las más interesantes space operas que han aparecido en televisión en los últimos años. En ambos casos se queda a medio camino. Como película independiente resulta desconcertante para aquellos que no conozcan la serie original, ya que ―pese a que hay que reconocer el esfuerzo por presentar la historia que hicieron los guionistas― tendrán la permanente sensación de perderse algo.

En cambio para los seguidores de Firefly resulta insuficiente. Aunque aborda varias de las historias inconclusas, abandona otras como el misterioso pasado del pastor Book, o bien las trata de un modo superfluo como sucede con la relación entre el capitán Reynolds y Ainara. Y es que las tramas que estaban pensadas para desarrollarse durante varios capítulos tienen difícil cabida en tan solo ciento diecinueve minutos de metraje.

Además el guión tiene varios momentos absolutamente anticlimáticos, en especial aquellos relacionados con el padre Book y el piloto de la nave, Hoban Washburne. A esto se une la imposibilidad de reflejar en toda su complejidad las personalidades de los protagonistas y las relaciones que establecen entre ellos, uno de los puntos fuertes de Firefly. Es en este sentido donde el cambio de formato resulta quizás más evidente y decepcionante.

En conjunto Serenity debe ser valorada positivamente, aunque no es lo que debiera. La historia es buena, y hará las delicias de los seguidores de la serie, ya que se quedaron con la miel en los labios tras su repentina cancelación. Con todo y eso se queda corta. Es prácticamente imposible embutir todas las tramas y desarrollos que se habían planteado originalmente en una sola película.

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