viernes, 21 de mayo de 2010

Sale a la luz la Antología Z de Nocte











BOLETÍN DE PRENSA

Madrid. 12 de mayo de 2010

Línea Z
Dolmen Editorial publica una antología de zombis creada en exclusiva por escritores de Nocte

Dentro de su Línea Z dedicada a los zombies, Dolmen Editorial saca a la luz el próximo 28 de mayo una nueva Antología Z, en esta ocasión, con relatos creados por autores pertenecientes a la Asociación Española de Escritores de Terror: Nocte.
La antología cuenta exclusivamente con prosistas profesionales, algunos de ellos galardonados con los principales premios de género fantástico (Minotauro, Ignotus, UPC, Andrómeda, Domingo Santos o Pablo Rido) y que, en general, representan lo mejor del fantástico patrio. Todos ellos dan forma a esta colección de historias sobre muertos vivientes, que ha sido coordinada por Juan de Dios Garduño (Nocte) y Álvaro Fuentes (Dolmen), y cuyo prólogo ha corrido a cargo del reconocido novelista José Carlos Somoza.

La selección de las obras participantes, que ha sido realizada por Dolmen, incluye:




Todo lo que muere se levanta, de Juan de Dios Garduño.


S0KH9E, de Magnus Dagon.


Fuegos fatuos, de Miguel Puente.


El pacto de la niebla, de Victor Conde.


Carne de cañón, de Claudio Cerdán.


Psique, de Marc Rodríguez Soto.


Microcuentos, de Julián Sánchez.


Mi amada Michelle, de J. E. Álamo.


Fabularía, de Santiago Eximeno.


Cenizas del Niflheim, de Sergio Mars.


Víctimas y verdugos, de José Mª Tamparillas.


Tras una persiana veneciana, de Emilio Bueso.


Carne de tu carne, de Fermín Moreno.


La primera resurrección, de Rubén Serrano.


Mi primo TOM, de Pedro L. López.


Salida maldita, de Roque Pérez Prados.


Ajenjo, de Pedro Escudero Zumel.


Al otro lado de la pared, de David Jasso.


Asquerosamente ricos, de Nuria C. Botey.

La imagen de cubierta pertenece al aclamado ilustrador Alejandro Colucci, autor de obras tan destacadas como las portadas de las novelas de Anne Rice, la saga criminal de El Padrino, de Mario Puzo, y libros de Michael Moore, César Vidal, Katherine Neville, Tom Wolfe, James Ellroy o C.S. Lewis, entre otros. También ha ilustrado cartas y libros del conocido juego de rol Vampiro: La Mascarada.


Se trata de la primera antología conjunta de la asociación en formato libro (después del especial de la revista Sable) que es publicada por terceros y que sale al mercado con el sello de Nocte, aunque próximamente aparecerá también La sangre es vida, una compilación de relatos de vampiros, a cargo de Ediciones Mandrágora.

NUEVOS COLORES


Amig@s: quiero compartir con vosotr@s la salida a la venta en esta semana de otro nuevo libro de mi autoría. En esta ocasión se trata del álbum infantil ilustrado:


NUEVOS COLORES (Editorial Hotel Papel) En esta ocasión he contado con la colaboración de la ilustradora argentina

Natalia Colombo, ganadora del I Premio internacional de álbum ilustrado Compostela, convocado por la editorial Kalandraka por su álbum "Cerca".


Se trata de un cuento que habla sobre la igualdad en las personas ciegas:

Un pintor busca por el mundo nuevos matices de colores con una máquina que ha comprado en el Lejano Oriente, pues con ella extrae de los ojos de las personas que lo deseen todos los colores que han visto a lo largo de su vida. Pero nunca llegó a imaginar lo que encontró y dónde lo encontró.


En archivo adjunto os dejo la portada y en breve os escribiré para informaros de su presentación en la Feria del Libro de Sevilla. Espero que os guste.

Saludos.



Fran Nuño

martes, 18 de mayo de 2010

Alaindelón

María estaba de pie junto a la estatua de la Plaza Nueva, esperando a “Alaindelón”, su ligue de internet. Llevaba el vestido rojo con pamela que había prometido, y buscaba entre los transeúntes a un apuesto galán vestido de gris y con una flor en la solapa.

–¿Damarroja? –la asustó una voz a su espalda.

María se giró para contemplar a un inmenso hombre atrapado en un estrechísimo traje gris. De su solapa pendía, cabizbajo y reseco, un clavel rojo.

–¿Alaindelón? –dijo María más asustada que sorprendida.

–Llámame Agustín, o Tino –respondió el hombre acercándose para darle un beso.

–Ah, sí…yo me llamo María –dijo ella ofreciéndole la mano.

Tras un breve monólogo de Tino acerca de adonde podrían ir, se encaminaron hacia un horno situado justo frente a la Catedral. María estaba avergonzada, no sabía qué hacer. Ella había quedado con “Alaindelón”, el seductor, el simpático, el inteligente, y no con Tino, el enorme, el sudoroso, el de la cabeza de patata monda.

La cita terminó al poco de haber pedido las dos primeras cervezas, porque María recibió una extraña llamada que la obligaba a marcharse corriendo a un lugar adonde Tino no podía llevarla.


Esa misma noche, María cambió de seudónimo, de foro de encuentros y de firma, que de “Lo importante es lo de dentro” pasó a ser “Todo importa”.



Ella te rompe el corazón




Cuando estudias minimalismo en el taller del novelista Tom Spanbauer, el primer relato que lees es La cosecha de Amy Hempel. Luego, estás arruinado. No bromeo. Casi todos los libros que leas después, te parecerán una chorrada. Todas esas espesas narraciones en tercera persona, esos libros morbosos con enrevesados argumentos sacados de los telediarios. Después de Amy Hempel te ahorrarás tiempo y dinero.

O no. Cada año, en mi declaración de la renta, deduzco más dinero por nuevas copias de los tres libros de Hempel, Razones para vivir, A las puertas del reino animal y Caer en casa. Todos los años presto esos libros. Lo que pasa es que nunca vuelven. Los buenos libros nunca lo hacen. Por eso mis estanterías están llenas de obras de no ficción demasiado densas para la mayoría de la gente, libros de texto de autopsias forenses y un montón de novelas que odio.

El año pasado en un bar de Nueva York, el bar literario KGB de East Village, Hempel me dijo que su primer libro estaba descatalogado. La única copia que conocía estaba debajo una vitrina en el cuarto de rarezas del Powell´s Book de Portland, una primera edición de tapa dura vendida por setenta y cinco dólares sin ni siquiera una firma. Tengo una teoría sobre conocer a gente de carne y hueso cuyo trabajo admiras, pero la estoy dejando para el final.

A menos que los libros de Hempel se reediten, me gastaré más dinero o tendré que hacer menos amigos. No puedo evitar entregar sus libros a la gente y decirles: “toma, lee esto”, y preguntarles después, “es sólo a mí o también a ti te ha hecho llorar”. Una vez regalé Reino Animal a un amigo y le dije “si no te gusta esto, no tenemos nada en común”.

No sólo cada frase está hecha a medida, sino que, incluso también, están forzadas. Cada cita, cada chiste que Hempel otorga a lo cómico, es algo profundo o divertido que tú recordarás durante años. Del mismo modo, tengo la sensación de que se recuerda a Hempel porque lo coloca justo en un lugar donde realmente brilla. Me da miedo la bisutería de la metáfora, pero sus historias parecen elaboradas con ingredientes irresistibles. Galletas de chocolate, sin la base de galleta, sólo chocolate y trocitos de nuez.

De este modo, su experiencia llega a ser tu experiencia. Los profesores dicen que los alumnos necesitan una emotiva epifanía, un ajá, un momento de descubrimiento para retener información. Fran Lebowitz escribe sobre el momento en que vio un reloj y entendió el concepto del tiempo en la narración. El trabajo de Hempel no es más que esos flashes, y cada uno de esos flashes te provoca un dolor con el que te identificas.

Ahora mismo, Spanbauer enseña a otro grupo de estudiantes con una fotocopia del relato La cosecha sacada de la vieja edición trimestral The Quaterly editada por Gordon Lis, el hombre que enseñó el minimalismo a Tom y a Amy. Y a mí.

Al principio La cosecha parece una larga lista de detalles. Tú no tienes ni idea de por qué está casi llorando al final de siete páginas. Estás confuso y desorientado. Es sólo una simple lista de hechos escritos en primera persona, pero en su conjunto es más que la suma de cada una de sus partes. La mayoría de los hechos son divertidos de cojones, pero al final cuando estás desarmado por las carcajadas, te rompe el corazón.

Ella te rompe el corazón. Lo primero y más importante. El demonio Amy Hempel. Es lo que primero que te enseña Spanbauer: una buena historia debería hacerte reír, y, en el último momento, romperte el corazón. Lo último que te enseña es: nunca escribirás así de bien. Nunca aprenderás esta parte hasta que no hayas arruinado un montón de papel, perdido tu tiempo libre durante años y años con un bolígrafo de la mano. En ese horrible momento, deberías coger una ejemplar de Hempel y descubrirás que tu mejor trabajo no es más que una imitación barata del peor de los suyos.

Para aprender minimalismo, los estudiantes se sientan alrededor de la mesa de la cocina de Spanbauer destripando durante diez semanas La cosecha de Amy Hempel. Lo primero que estudias es lo que Tom llama Caballos. La metáfora es: si tú conduces una caravana desde Utah hasta California, llevarás los mismos caballos durante todo el camino. Sustituyendo la palabra caballos por tema o estribillo, tendrás la idea. En el minimalismo, la historia es una sinfonía que se va construyendo, pero sin perder nunca la línea melódica original. Todos los personajes y escenas, cosas que parecen distintas, no hacen más que ilustrar algunos aspectos del tema de la historia. En La cosecha nosotros vemos cómo cada detalle es una parte de la mortalidad y disolución, desde los donantes de riñón, hasta los dedos rígidos o la serie Dinastía.

El siguiente aspecto, Spanbauer lo llama la lengua quemada. Una forma de decir algo, pero decirlo mal, obligando al lector a leer más lentamente, forzándole a una lectura atenta, incluso a que lo lea dos veces, cubriéndolo con una fina capa de imágenes abstractas, adverbios y clichés.

En el minimalismo llamamos clichés a los lugares comunes.

En La Cosecha, Hempel escribe “Me moví a lo largo del día como un cabeza cortada que termina una frase”. Aquí tienes los caballos de muerte y disolución y la frase escrita que te obliga a ir más lento, a una velocidad más pausada y atenta.

Ah, en minimalismo no hay abstracción. Ningún tontería tipo despiertamente, irritablemente, tristemente, por favor. Ninguna medida, ni pies, ni yardas, ni grados ni años de edad. ¿Qué significa la frase “chica de dieciocho años de edad”?

En La Cosecha, Hempel escribe “El año que yo empecé a decir bareto en lugar de bar, un hombre que apenas conocí, casi me mata por accidente”.

En lugar de una edad aséptica o medida, nosotros tenemos la idea de alguien que está convirtiéndose en una persona sofisticada. Más que la lengua quemada, aquí tenemos el caballo de la mortalidad.

¿Veis como se agregan estas cosas?

El minimalismo también incluye la grabación del ángel. Esto significa escribe sin pasión ni juicios. No aporta nada al lector las palabras gordo o feliz. Sólo puedes describir las acciones y los hechos, de tal manera que el lector emita su propio juicio en su cabeza. Sea lo que sea, lo desarmarás en piezas que luego se volverán a ensamblar en la cabeza del lector.

Amy Hempel hace esto. En lugar de decirnos en La cosecha que su novio es un gilipollas, nosotros vemos como mantiene un jersey manchado con la sangre de su novia y le dice, tú estarás bien, pero este jersey está arruinado.

Menos se convierte en más. En lugar de la habitual inundación de detalles, tú tendrás un lento goteo de párrafos de frases cortas, cada una de ellas evocando su propia reacción emocional. A lo mejor ella era una abogada que exponía su caso, poco a poco. Una prueba cada vez. A lo peor ella era una hechicera, embaucando a la gente. Pero leyendo, tú tendrás una bala sin que te hayan disparado.

Así que, una vez que tenemos caballos, lengua quemada y grabación del ángel, nosotros escribimos en el cuerpo. Hempel nos muestra como en una historia no tiene que haber un flujo constante de bla-bla-bla que intimide al lector para que preste atención. No puedes agarrar al lector de las orejas ni estrujarle la garganta. En su lugar, una historia tiene que ser una sucesión de detalles sabrosos, olorosos y palpables. Lo que Spanbauer y Lish llaman ir al cuerpo, es provocar una reacción empática al lector, que lo involucre en un nivel visceral.

El único problema del palacio de fragmentos de Amy es citarlo. Cualquier pieza fuera de contexto pierde su poder. El filósofo francés Jacques Derrida compara la escritura de ficción con un software que sólo funciona en el hardware de tu mente. Ensartando macros distintas, que juntos provocan una reacción. La realidad hace esto tan bien como Hempel. Cada una de sus historias es tan fuerte, quema como los hechos desnudos, que lo único que podemos hacer es tumbarnos en el suelo, bocabajo y adorarla.

Mi teoría sobre conocer a gente cuyo trabajo admiro es que no quiero correr el riesgo de verlos pedo o enseñándome los dientes. El año pasado en Nueva York, hice una lectura en la librería Barnes & Noble de Union Square, donde elogié a Hempel diciendo que si ella ya lo escribió todo yo estaría en casa, leyendo en la cama todo el día. La noche siguiente, ella apareció en mi lectura en el Village, me tomé media cerveza con ella y hablamos sin que hubiera química entre los dos.

Tengo la esperanza de no volver a verla otra vez, pero ya me he comprado esa primera edición por setenta y cinco dólares.


(El anterior texto es una traducción libre de un famoso artículo de Chuck Palahniuk, autor de El club de la lucha).

Palabras de contrabando

21 de Mayo, Palabras de Contrabando: Encuentro en Huelva de profesionales del fomento de la lectura del Algarbe, el Alentejo y Andalucía.


El próximo 21 de Mayo, en la Biblioteca Pública Provincial de Huelva (Avenida Martín Alonso Pinzón 16, de 16:00 a 19:00 horas) tendrá lugar un encuentro entre profesionales del fomento y la mediación a la lectura de las tres regiones vecinas del Algarbe, el Alentejo y Andalucía. La entrada es libre (hasta completar aforo) y está principalmente orientado a bibliotecarios, profesionales del lector editorial, educadores, gestores culturales y otros especialistas vinculados a la literatura e interesados en intercambiar sus experiencias con homólogos del país vecino.


Para esta cita se traerán experiencias como el club de lectura bilingüe en español y portugués que desde hace años viene realizando la BPP de Huelva, la iniciativa de cooperación cultural “Palabra Ibérica” que se impulsa desde el ayuntamiento de Punta Umbría y, desde Portugal el proyecto educativo del Algarbe, “Contos do Mago”, que une cuentos y educación ambiental, y las interesantes experiencias de dos veteranos festivales en torno a la palabra y los libros: “Palabras Andarihlas” en Beja y “Contos da Liberdade” en Faro.


Este evento se enmarca dentro del proyecto “PALABRAS DE CONTRABANDO”. “PALABRAS DE CONTRABANDO” está destinado para recoger y difundir experiencias en torno al fomento y mediación lectora y la narración oral a ambos lados del Guadiana. Su espacio virtual es el blog: http://www.palabrasdecontrabando.org/, un lugar de intercambio de experiencias, abierto a la participación y a las aportaciones que quieran realizarse desde ambas orillas del río que une Portugal y España.


Esta iniciativa ha sido posible gracias al patrocinio de la Consejería de Presidencia de la Junta de Andalucía a través de las ayudas al fomento de la cooperación entre la Comunidad Autónoma de Andalucía y las Regiones de Algarve y Alentejo. Son responsables de “PALABRAS DE CONTRABANDO” las siguientes organizaciones: desde Andalucía, Asociación Andalecturas, desde el Algarbe, Asociación ARCA, y desde el Alentejo, la Biblioteca Municipal de Beja.

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