martes, 2 de noviembre de 2010

Reliquia


Un amigo mío conserva en una urna de cristal, descolgada y tumefacta, la oreja de Van Gogh. Sólo permite que se observe a cierta distancia y bajo unas condiciones de luz atenuada. 

Resulta desolador verla allí, en su minúsculo atril de madera, desposeída de todo cuerpo, en permanente claroscuro, hasta que alguien, en un arranque de burla bestial —o de piedad— le grita que si le gustaría irse a vivir a su cabeza. 

Entonces, y sólo entonces, se sonrosa y destella como un sol. 


José Quesada Moreno
 

2 comentarios:

Perikiyo dijo...

Es una oreja en pena, je,je.

Saludos.

Liiiiin dijo...

Me encanta este blog.
Me considero fan compulsiva.
jajaja.

Cuidate
ten PAZ
Adiós

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