jueves, 23 de abril de 2009

Punto final

Sentado a los pies de la cama observo el reguero de sangre que sale por el orificio de la pared. La sangre cae lentamente sobre la pistola tendida en el suelo. Se alejan las nubes. La luz entra nítidamente por la ventana descubriendo a un hombre, un desconocido, pidiendo clemencia con las manos atadas y recostado en dicha pared. Lo ignoro. Sigo sentado sin saber cual será el siguiente paso. El terror se apodera de las personas atenazándolas e impidiendo que piensen con tranquilidad y lógica, hay que aprovechar la situación. Las nubes vuelven. Me incorporo, le miro a los ojos, él no es culpable pero lo ha visto todo. Me repite una y otra vez: “No lo sabía, no lo sabía.” Demasiado tarde para tratar de comprender y razonar. La rabia bulle en mi interior dejando florecer mi instinto asesino. Elegiste un mal día para echar un polvo, el viento sopla muy fuerte y se lo lleva corriendo. Como tu vida. Vuelvo a sentarme en la cama observando el cuchillo caído a mis pies. Las nubes vuelven a alejarse. El sol calienta demasiado. Me levanto y camino hacia la puerta que comunica con la habitación de al lado. La abro tranquilamente. Tras ella una bandeja de metal caída en el suelo acompañada por dos vasos rotos y una botella de champán abierta. Menuda juerga les esperaba. La cama parcialmente descubierta. Una camisa colgada de una silla. Un armario. Tranquilamente lo abro y veo a una mujer perfectamente maniatada sobre la pared. El agujero que tiene a la altura del pecho demuestra que no erré el tiro. Un buen asesino nunca deja ningún cabo suelto. Y yo soy uno. Mis huellas están por todas partes. Nunca me cogerán vivo. Observo la lámpara del techo. Las sirenas empiezan a sonar a lo lejos. No dispongo de mucho tiempo. Coloco una silla justo debajo de la lámpara. Me subo en ella. Ato una cuerda fuertemente a la altura de mi cuello. Y me dispongo a saltar.


Despierto en mi cama sobresaltado. Me siento a los pies de la cama y sigo observando el reguero de sangre que sale por el orificio de la pared.



3 comentarios:

Canijo dijo...

Bueno, ya hablamos sobre este texto, Rafa. A mí me dio la impresión de que en un principio querías hacer una cosa y al final terminaste desviándote. Creo que el resultado final pierde enteros por ahí, aunque también reconozco la fuerza de determinadas imágenes y el lirismo que destila, sobre todo al principio.

Venga, un abrazo, hermano mediano.

Sharly dijo...

Estoy de acuerdo con el Canijo, comienzas muy bien pero no tengo claro que termines donde querías terminar. ;)

Ángel Vela (palabras) dijo...

Pues siento decirlo porque sabes que no me guata ir con la mayoría, pero tienen razón. Empieza muy fuerte, y gusta, pero empieza a perder hasta el cierre que, sinceramente, creo que casi llega a cargarselo todo.

Siempre dije que no tenías malas ideas, pero que deberías no tomartelo con más calma y meditar más los textos.

Supongo que será porque eres joven e inexperto, ejejeje.

Un abrazo

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