jueves, 29 de enero de 2009

Magia

Ayer no me encontraba muy bien, sentía que todo se me iba de las manos, a pesar de haber sido un día como otro cualquiera.

Me hallaba sentada en el límite de la acera de una calle perdida y sin nombre, acariciando con suavidad el pelaje de un perro callejero que fingía ser capaz de comprenderme. Mi mundo se había derrumbado, y yo aún lloraba bajo los escombros de la realidad. Estaba sumida en mis problemas, naufragando sin rumbo en sus aguas de tempestad, buscando la orilla de solución y compañía, cuando un joven se acercó a mí. Tendría un par de años más que yo, aproximadamente, y vestía con una larga capa que le llegaba a los tobillos, oscura, la cual escondía un atuendo bastante desgastado y ennegrecido, mas su sonrisa, amable y sincera, contrarrestaba a su apariencia. Sus ojos oscuros desprendían la inocencia propia de un niño pequeño, a veces interrumpida por un liso cabello castaño sobre el que descansaba un sombrero alto, negro y viejo.

-Perdona -dijo, llevando su mano a mi rostro-, tienes algo detrás de la oreja.

Acto seguido, la retiró, mostrándome una moneda donde antes no había nada. Le miré extrañada.

-Ah, es cierto... El dinero no puede comprar la felicidad. -Hizo un gesto con las manos, sustituyendo la moneda por un clavel, dejándome claro que era un mago de calle. No pude evitar esbozar un sonrisa cuando me ofreció el clavel-. Pero una flor puede cambiar una lágrima por una sonrisa.

Me levanté y le tendí la mano en señal de saludo. Aceptó encantado.

-¿Nos conocemos? -pregunté.

-Ahora sí -sonrió amable-. ¿Sabes? la vida es como esta rosa -enseñó sus vacías manos, giró sobre sí y mostró otra flor, esta vez se trataba de una rosa blanca, inmaculada, preciosa. La alzó con la mano, cuidando sus dedos para no pincharse, mientras la señalaba con la otra-. Tiene espinas, como problemas la vida, pero también posee algo maravilloso, que la hace especial, personas, sentimientos, amistad... Cada pétalo es una razón por la que subir la mirada atravesando cada espina, hasta alcanzar la corola. En la vida ocurre igual, merece la pena seguir adelante; hay muchos motivos, sólo tienes que escoger uno. Además... Todo es posible, ¿no?

-No todo es posible, creéme. Aunque, no sé, tal vez tengas razón.

-¿Crees en la magia? -sonrió, dio un giro, y desapareció de mi vista- porque yo sí.


[En este escrito no hay foto, pues la magia no siempre se deja ver...]


Dedicado especialmente a mi Lorena, porque nunca dejamos de creer.


Autora: María Beltrán

2 comentarios:

Ángel Vela (palabras) dijo...

Para mi gusto de lo mejor que te he leido. Un texto, como su titulo indica, lleno de magia.

General Nogalius dijo...

Me ha gustado mucho y coincido con palabras es mágico como dice el titulo.

Siempre nos quedará la magia de nuestra imaginación.

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