miércoles, 5 de noviembre de 2008

Tú, mi libertad

Sabes que nunca he creído en nada, la gente decía que era ateo de profesión y no se equivocaban.

Sabes que nunca he tenido ideales, y mis sueños nunca se han roto pues carecía de ellos.

Sabes que nunca he terminado una cosa, todas están a medio hacer y la mayoría sin empezar.

Sabes que nunca he entregado mi vida a nadie por miedo a, casi seguro, fallarle o viceversa.

Sabes que nunca he temido a nada ni a nadie, el que siempre daba miedo era yo.

Sabes que nunca he cuestionado un consejo, directamente hacía oídos sordos y no lo escuchaba.

Sabes que nunca he sido una persona, sólo un ser vivo que se alimentaba para no morir.

Pero aun sabiendo todo esto llegaste tú, no te importó nada lo que decía la gente sobre mí, empezaste desde cero y conseguiste engañarme.

Iluminaste mi vida como nadie lo había hecho hasta entonces y todo mi ser giró en torno a ti, aparecieron las mariposas en el estómago y con ellas te vi, mejor dicho te imaginé, te imaginé a mi lado agarrada a mi brazo con cuarenta años más y no fue una ilusión.

Ahora que descanso en mi cama esperando a mi huesuda amiga de la guadaña, que como siempre llega demasiado pronto y sin avisar, me doy cuenta que durante toda mi vida he sido libre a tu lado, tú me enseñaste la libertad, libertad para elegirte, para besarte, para acariciarte, para estando a tu lado descansar en paz.



Autor: Rafael De Alba Rodríguez (Morti)

Correo electrónico: john_difool(arroba)hotmail.com

2 comentarios:

Canijo dijo...

Bueno, en un principio este texto no es ni mucho menos de los que a mí me van, la verdad, pero he de reconocer que has conseguido tocarme la fibra y el entendimiento con él. Vaya, que me ha gustado mucho. Enhorabuena, Rafa.

weiss dijo...

Tiene, tiene su cosilla, un punto así de épico reencuentro con la vida, de redención de un alma atormentada a través del amor...

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