domingo, 13 de diciembre de 2009

La atracción, la pasión, las sensaciones y la alegría de verte rodeado por un mundo bellísimo


En los últimos días, tras el terrible accidente ocurrido a los dos buceadores españoles en el Mar Rojo, muchos de mis amigos me han preguntado si dejaré de bucear.

¿Por qué? ¿Por qué voy a dejar de bucear? Porque todos los medios de comunicación han dicho que es un accidente de buceo lo que ha sido un accidente de navegación. Cuando intenté explicarle eso a uno de mis compañeros de trabajo me miró como si estuviese loco, tuve que ponerle un ejemplo para que entendiese la barbaridad de llamar a “esa desgracia” accidente de buceo… recuerdo que le dije:

¿Si dos operarios de una central nuclear mueren en un accidente de coche? También llamarías a “esa desgracia” accidente nuclear. Tras dudar unos momentos, comprendió mi actitud ante la noticia, pero siguió sin entender que arriesgase mi vida buceando. Supongo que es difícil de explicar… los escaladores, los paracaidistas y cuantos practicamos deportes de riesgo nos enfrentamos a la incomprensión de los demás y es muy difícil explicarles por qué hacemos lo que hacemos.

Supongo que es una mezcla entre lo que vemos y lo que sentimos. Bajo el agua estás en un mundo nuevo, es como si fueses a otro planeta, de hecho incluso la gravedad parece desaparecer. La mayoría de la gente ignora este hecho, pero los astronautas practican a menudo en piscinas como moverse en ausencia de gravedad. Para intentar que los que leáis este artículo lleguéis a comprender, aunque sea un poco nuestras sensaciones, os pongo éste enlace de unos cuatro minutos. En este caso, el buceador hace el recorrido en apnea (sin botellas, traje o aletas) y hay varios buceadores a lo largo del trayecto por si surge algún problema.



El lugar de la inmersión es el Blue Hole de Dahab en la península del Sinaí. Está considerado uno de los diez mejores puntos de inmersión del mundo. Por desgracia, también tiene una leyenda negra que le persigue y le perseguirá para siempre. Su sobrenombre es “el cementerio de los buceadores” y la razón es que allí han muerto casi el doble de personas que escalando el Annapurna que es la montaña que ostenta el dudoso honor de ser en la que más escaladores han fallecido. La belleza también tiene un lado oscuro, pero somos nosotros los que elegimos con que lado nos quedamos.

6 comentarios:

Morti dijo...

Muy bien Sharly. Tú sigue buceando. A lo mejor encuentras al tiburón de tu vida y tenéis hijos que se parezcan al Tibu y en vez de comer perdices coméis berberechos y en fin..... Tú sigue buceando.

Sharly dijo...

El tiburón de mi vida será dificil que lo encuentre, entre otras cosas por que los humanos estamos acabando con todos los escualos para que los chinitos coman sopa de aleta de tiburón. Además el Tibu no se parece a ningún tiburón, más bien es como un gnomo de jardín gigante sin el gorrito.

Eva Batista López dijo...

Un gnomo de jardín gigante xD!!!(Esta me la apunto)

En cuanto a lo del buceo. Bueno yo también he hecho algo, no mucho; y pudo decir que es realmente precioso, y como bien has dicho "un mundo aparte", creo que es una sensación difícilmente definible. Si es lo que te gusta, ¡adelante!

Sharly dijo...

Gracias por pasarte Eva, celebro que tengas el buen gusto de bucear. Las "sirenas" son siempre bienvenidas. En cuanto a Angelito... bueno estoy de acuerdo con Nogales que lo ha dibujado para la tira pensando en él como en un peluche gigante (tierno y blandito).

Canijo dijo...

Hombre, todo tiene un precio en esta vida, pero la posibilidad de un accidente en este tipo de actividad no es tan superior a la suma de esas otras con las que lidiamos en nuestro día a día habitual, y no por eso dejamos de hacerlas. Si consideras que el placer de bucear bien vale los riesgos, adelante, y al que no le parezca bien mejor que se dedique a dirigir su vida, que lo mismo la tiene un poco desatendida.

Sharly dijo...

Canijo estoy totalmente de acuerdo contigo. Cada persona debe dirigir su vida y decidir los riesgos que está dispuesto a tomar. Respecto a mi afición, creo que cuando empecé lo hacía por lo que sentía más que por lo que veía... la verdad es que veía bien poco estaba siempre pendiente de no apartarme de mi compañero o de mirar contínuamente los instrumentos. Con el tiempo aprendes a ver y llegas a saber instintivamente cuando debes mirar por que estás a punto de llegar a alguna marca que debes comunicar al guia. ;-)

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