martes, 16 de junio de 2009

Dos vidas se apuestan, la muerte gana

Dos corazones frente a frente, odio y temor, venganza, culpa, vida y muerte. Sombrero, espuelas, canana, dos pistolas aún silentes, prestas sus doce balas. Un segundo que se estira interminablemente, silencio en la mañana, y la ley ausente.


El diablo sonríe, el buitre grazna; dos vidas se apuestan, la muerte gana.


La calle tendida de un hombre a otro, la vida parada, y el viento en reposo. Paso a paso entre las casas de este pueblo silencioso, de ciudadanos sin alma, ventanas cerradas cuajadas de ojos, y una cruz siempre tallada para la tumba de otro.


Última mano, descubre tus cartas; dos vidas se apuestan, la muerte gana.


Cruce aciago de destinos, con marchamo de venganza y derecho de castigo. Pasa un ángel, dos descargas, cae al suelo el inquilino de una tumba ya cavada, y cede al polvo el rojo vivo de su vida derramada y de sus sueños perdidos.


La vieja historia mil veces contada: dos vidas se apuestan, la muerte gana.




5 comentarios:

Angelical dijo...

¡¡Guau!! Pues esta historia se habrá contado mil veces, pero seguro que pocas de esta manera. Por lírico y repetuoso, en tu caso, gana la palabra no la muerte.

Guybrush Threepwood dijo...

Canijo, este micro tiene alma de poema, ¿lo sabías no?

Ángel Vela (palabras) dijo...

Un texto curioso. Breve pero con mucha fuerza visual.

Morti dijo...

Estoy con el Guy, en la etiquta deberia de poner "el principe payo" Un abrazo

Canijo dijo...

Por la cara, esto es más del Príncipe Payo que mío, pero en fin, como él aún no pertenece a SE, ejejeje.

En fin, muchas gracias a todos por pasaros.

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