lunes, 13 de octubre de 2008

Sangrante

El cerdo iba a ser sacrificado al amanecer y todo estaba ya preparado. Las gentes amaban el ritual de la muerte hasta la fascinación. Llegaban y ocupaban apretados un lugar cerrando el círculo sobre el banco de madera y los niños por delante, la espalda contra el regazo de las madres, ojos abiertos como platos, muchos ante lo novedoso, los mayores ante lo conocido. Por fin llegó el verdugo y tras él, su víctima, grande y moreno, valiente y de mirada penetrante. Una vez colocado sobre la madera el cura preguntó. -¿Renuncias a tu dios?- Se hizo el silencio y a una orden del inquisidor el hacha voló sobre el cuello del hereje.

8 comentarios:

Enredada dijo...

metáfora de mucho lo que ocurre cotidianamente.
Increíble escrito....
tus palabras son remansos y tambien sacudones.
mil besos

vitolink dijo...

Buena estampa inquisitorial.

Aunque yo, como Javier Krahe, prefiero la hoguera para los herejes: la hoguera tiene ese qué se yo, que solo lo tiene la hoguera.

palabras (Novela Blog) dijo...

Saludos Victor ;)

Decirte que el texto se me hizo un poco frio, no me termina de cuajar del todo. Y bueno tal vez sea cosa mía, pero me chirrián algunas extructuras y las "y".

Solo mi opinión

Un abrazo, nos seguimos leyendo ;)

Víctor González dijo...

Celebro verte por aquí Enredada.
Besos creativos.

Víctor González dijo...

En otra cancion el Krahe contaba que ella prefería la del jardinero, y en otra, donde si oye llover será por que haga pisss...
Saludos.

Víctor González dijo...

Era Angel el darle al tuyo otra vuelta hasta convertirlo justo en lo contrario. Ya ves, o morisco o embutido, así eran las cosas.
Saludos.

Canijo dijo...

Está chulo, Víctor. Yo creo que si no estuviera justo tras otro ralato que juega a lo mismo también aguanta la sorpresa hasta bien entrada la narración. Me gustó.

Víctor González dijo...

Gracias Canijo. Ahí seguimos. El reto era darle la vuelta al de Angel.
Saludos.

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