viernes, 3 de octubre de 2008

Papel de reparto

Tenia con mi madre, buena modista por cierto, un pequeño complot organizado, de tal forma que cuando una clienta venía a probarse, yo giraba sobre su eje ligeramente hacia abajo, el espejo frente al que estas se miraban, para que así parecieran más gordas. Luego ella retocaba costuras con alfileres mientras yo hacía con el espejo justo la inversa, de modo que ante la nueva visión, todas quedaban encantadas y dejaban su segunda entrega a cuenta y a mi solían darme una propina. Mi madre guardaba el dinero rápidamente, nunca supimos donde, y a fin de mes pagaba en la tienda de comestibles. Aquella tarde las llaves sonaron por fuera de la puerta y nos miramos aterrados. El dinero estaba sobre la mesa aún.

6 comentarios:

vitolink dijo...

Interesante. Muy interesante

Deja con la miel el los labios, y el hambre de palabras estimula la imaginación. ¿Quién abre la puerta? ¿Un padre y marido, vago y borracho, que viene a robarles para vino su jornal de familia de pícaros? ¿La abuelita de Caperucita Roja? ¿El Lobo Feroz? ¿El Mayordomo de la Tele? ¿Gurps?

Me gustó mucho. Una agradable lectura mañanera.

Víctor González dijo...

Cumple entonce vitolink, con lo pretendido. Me alegro.
Saludos.

Nogales dijo...

Hola Víctor.

Solo decirte que me ha gustado, y me hizo gracia lo del espejo. El final del relato es muy intrigante, aunque por como lo describes, me inclino por el drama familiar de un padre ó un Hermano mayor.

Corto he intrigante, me gusta.
Un saludo y un placer comentarte.

Víctor González dijo...

Gracias Nogales. Un placer escribir para gente que disfruta con esto.
Saludos.

Canijo dijo...

Muy bueno el detalle del espejo, Víctor, un micro con esencia. Pero, la verdad, no he pillado el final a pesar de darle ciertas vueltas, y eso me ha dejado una sensación contradictoria... no sé...
En fin, un placer leerte, como siempre.

Víctor González dijo...

Tras de lo rutinario, infantil y pícaro, cabe ya lo ves, el drama que muda el regusto del dinerillo que tanto ayuda, por el miedo a perderlo y tal vez algo más.
Saludos.

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