domingo, 1 de agosto de 2010

Presentación de "No te supe perder" (22-7-2010)


El pasado jueves veintidós de julio, al abrigo de unos cuantos compañeros de Sevilla Escribe, el aquí firmante acudió a la presentación de “No te supe perder”, la cuarta novela publicada de nuestro amigo y también compañero Salva Navarro. El evento tuvo lugar en la segunda planta de la Fnac de Sevilla, en el coqueto pero reducido espacio abierto que pone a disposición de autores y editores para este tipo de actos.



Como digo, me acerqué al lugar con mi amigo Ángel Vela, después nos encontramos en la entrada con Miguel Cisneros, Javier Sosa y Ernesto Fernández, arriba nos esperaba Fran J. Franco con Salva Navarro y el resto de invitados, y luego se nos unió nuestro ilustrador, Nogales. Una vez todos juntos, en parte por la compañía, en parte por que el sitio me gustaba, y también por el ambiente de cariño hacia el autor que ser percibía en el lugar, todo hay que decirlo, reconozco que me sentí más que dispuesto a entrar en el juego de seducción que para mí significan este tipo de actos.

En el estrado estaban Salva Navarro en el centro, Fran J. Franco a su diestra, y al otro lado Mariángeles Romero, o lo que es lo mismo, el autor, uno de sus lectores de prueba, y la que bien podría considerarse la lectora de cabecera de nuestro amigo Salva (y más que lectora, una de esas amistades de largo recorrido de las que este hombre tiene el honor de disfrutar). Los presentes no lo sabíamos (al menos yo no lo sabía, y los que me acompañaban tampoco), pero toda la presentación había sido planificada al detalle por el cerebro ingeniero y detallista del autor, en connivencia con sus entregados partenaires, al los que se vio en forma y sabiendo muy bien cuáles eran sus papeles. También la línea a seguir estaba bien definida: génesis y resultado, sin turno de preguntas.

Personalmente, a la espera de leer la obra (ya en mi poder), lo que más me interesaba era el apartado de la génesis, supongo que debido a mi faceta de aficionado a hilar palabras. Esto llegó tras la presentación de ponentes: el autor, apasionado de la literatura por naturaleza, escritor detallista y preciso, amante de las historias de personajes con vida y almas complejas, y también de la búsqueda para sus obras de un sentido final de vocación humanista y profundo calado; Fran J. Franco, autor novel devorador de libros, con gusto por la prosa directa y la variedad temática y, por qué no decirlo, una guasa muy del sur que suele impregnar muchos de sus escritos; y Mariángeles Romero, afín a Salva por muchas cosas, sobre todo por su amor incondicional por la vida que se esconde entre las páginas de los buenos libros.



Cuando por fin comenzaron a hablar de la génesis de “No te supe perder”, el déjà vu cimentado en aquellas confesiones de Salva al abrigo de las tertulias de Sevilla Escribe, sumado a otros datos aportados en charlas previas por Fran, me permitió entrar en el discurso con suavidad, dejarme llevar por los turnos de palabra que saltaban con agilidad entre unos y otros, y por la confesión... Porque eso fue, ni más ni menos, una confesión. Años atrás, Salva, inventando historias tras las caras como suelen hacer los que tarde o temprano terminan emborronando de pasiones y vivencias el blanco de la página, quedó prendado de una ellas. Las circunstancias no son relevantes en este caso, sólo la fuerza de la imagen: una mujer que escondía su mirada tras unas gafas de sol y que día tras día parecía buscar calor humano sin aceptarlo cuando éste se acercaba, una mujer que bebía sola, quizá al borde del abismo, quizá ya en su fondo.

Como dije, esto pasó años atrás. En el tiempo intermedio Salva creció como persona y como escritor, adquirió experiencia y pericia, escribió cuatro novelas y publicó tres, participó en talleres y buscó en enriquecimiento cultural con ansia. Supongo que todo ello ayudó a que aquella vieja historia escondida tras unas gafas de sol rebrotara dentro de él y se diera cuenta de que era el momento de la ambición, de abordar la novela de ruptura que borra el “novel” de las biografías de los escritores; había llegado el momento de “No te supe perder”.

Todo comenzó con un arranque que llegó a capítulo, una iluminación, y la certeza de que había comenzado un largo camino. Porque Salva es ambicioso, no se conforma con aspirar a mínimos ni suficientes, y aquel capítulo, aquella mujer que se escondía tras unas gafas oscuras, y una realidad tan presente y compleja como la violencia de género, eran mimbres suficientes como para darle rienda suelta a su ambición.

En este punto espero que nadie se haya olvidado de lo arriba escrito acerca del detallismo del autor, de su búsqueda de personajes con vida real y complejidad interior, de las historias con significado más allá de las palabras. Eso espero, porque no acordarse de eso y pensar en una novela de víctimas sin mácula moral y verdugos sin matices más allá del negro sería un craso error. Las personas con sólo dos dimensiones, los seres maniqueos, sólo existen en los malos libros, no en la vida real ni en las novelas de Salva; y las personas con más dimensiones no sirven para construir historias de buenos y malos, sino historias de las otras, de las de verdad, como la que se desparrama por las páginas de “No te supe perder”.

Una vez sentadas estas bases, el autor consideró que la mejor forma de lograr el ideal que brillaba en su mente era la novela coral, el discurso omnisciente pero empapado de uno u otro de sus personajes según el momento, la cesión de un capítulo para cada personaje, equiparando la extensión del primero a la importancia del segundo, y con ello la división en perspectivas parciales encaminadas a hacer la general más amplia y llena de matices.

Después vino un largo proceso de planificación (normal en Salva, que trabaja sus esquemas como si fueran proyectos de ingeniería), y por fin el lanzarse sobre el teclado. El parto, finalmente, no fue demasiado largo, en parte porque como objetivo se marcó el batirse el cobre en el XIX Premio Internacional de Novela Luís Berenguer, del cual quedó finalista, lo difícil más allá de la suerte, según muchos. Por fin “No te supe perder” había visto la luz, las piezas se habían ensamblado, las cartas estaban sobre la mesa.

El resultado final, como comentaron en la segunda parte de la presentación, es una novela perversa, que juega con el lector no dejándole ver más allá de lo que el autor desea a base de hacerlo saltar de un punto de vista parcial a otro. Otra definición sería la de una novela coral con personajes que buscan al lector, cada uno al que le sea más afín. A caballo entre Sevilla y Cádiz, lugares que están más en Salva que Salva en ellos, “No te supe perder” es una obra de escenarios ricos y sugerentes, un volcado del bagaje de Salva Navarro para disfrute de los que buscan referencias que seguir en lo que leen, un cúmulo de aromas, sabores, melodías y lugares.

Por último, también me gustaría señalar el ejercicio de sevillanía que, como en todas sus obras, Salva hace en esta novela. Todos los que han leído alguna de sus obras lo saben, y los que lo conocen también: este hombre ama a la ciudad que lo vio nacer, pero no con un amor conformista, porque no acepta por convención lo que no le gusta, y lo que no le gusta no lo quiere para su Sevilla, no es un padre cegado por el amor hasta el punto de no ver los defectos de su hijo. Salva ama a su ciudad y perdona sus faltas, pero sin por ello estar dispuesto a olvidarlas y quedarse de brazos cruzados en lugar de intentar un cambio para mejor en la medida de sus posibilidades. Por esto se puede decir que Sevilla está de fondo en “No te supe perder” al igual que en el resto de sus novelas, siempre en segundo plano, pero nunca se pierde de vista. Sus obras, como digo, destilan Sevilla, una Sevilla referencial, Sevilla sin clichés ni tópicos, auténtica; una Sevilla para sevillanos.

Hasta ahí llegó la presentación, que no la velada: el conocer a una chica llamada Sonsoles a la que nos ofrecemos como cobayas para el estudio que está realizando, la visita a la “Cervecería Internacional”, lugar de paso obligado para todo amante de la cerveza que pase por Sevilla, la entrada en escena de Luisfer Romero, alguien tan afín a nosotros que no sé por qué no forma parte de Sevilla Escribe desde hace tiempo, la charla, Lem, Solaris, el fandom, la cena, el cine, la singular creatividad de Javier Sosa, las despedidas… la vida.

Todo terminó con un agradable paseo a casa junto a Ángel Vela y Nogales, la certeza de que mañana sería otro día, y la esperanza de que fuera tan bueno como el que dejaba atrás.


35 comentarios:

Salvador Navarro dijo...

¡Qué buena crónica, Manuel!

Gracias por acompañarme ese día

Un abrazo,
Salva

Anónimo dijo...

Gracias por visitar mi Blog!!!Pasé por aquí y realmente me gustó lo que encontré.Buena suerte y hasta siempre!!!

Alea dijo...

Todo proyecto abarca una amplia gama de ilusiones, experemos que se lleve todo el éxito del mundo =)

Diego García dijo...

bueno compañero, que me paso muy de vez en cuando por aquí, y ahora te vuelvo a dejar un comentario deseándote mucha suerte para el concurso, que acaban de comenzar las votaciones!! :D

un saludo!!!
Diego, sorcios.com

Sonsoles dijo...

Qué cobayas más solícitas! Me encanta! Muy acertado el cambio de estilo del blog, permitidme que os felicite. Un abrazo! Sonsoles

La Flauta de Pan dijo...

Holaaa, gracias por visitar mi blog, acabo de entrar en el tuyo y con tu permiso me voy a quedar cotilleando un ratito :)
Buen trabajo por el blog!!

Saludos!!!

Canijo dijo...

Grecias a ti, Salva. Y bueno, la crónica la consideraba obligada a falta de la que se tuvo que haber hecho antes. En todo caso me alegra mucho que te guste.

Un abrazo.

Canijo dijo...

Gracias a ti, Anónimo. Esperamos que te sigan gustando los contenidos que tenemos pensado ir sacando.

Canijo dijo...

Muchas gracias por tus deseos Alea. Yo creo que el proyecto de Salva saldrá adelante y bien, demasiado trabajo y talento detrás como para eu no sea así.

Canijo dijo...

Gracias por pasarte, Diego, y suerte también a ti, que veo que te lo estás currando bien y eso siempre merece recompensa.

Un saludo.

Canijo dijo...

Un abrazo para ti, Sonsoles, y que sepas que la oferta sigue en pie... jeje...

Canijo dijo...

Gracias por pasarte, La Flauta, y espero que tu exploración por este sitio te lleve a encontrar algo bueno de lo mucho que tenemos por aquí.

Un saludo.

Tallahassee dijo...

Pues nada, le deseo la mayor de las fortunas al libro. Conociendo sus antecedentes seguro que tiene una acogida excelente :)

Canijo dijo...

Gracias por pasarte, Tallahassee. Y a ver si le sonríe la suerte a Salva, que se lo merece.

Diego García dijo...

No no, lo de Rudy no es de cachondeo, es totalmente en serio... por cierto, ya está publicado!!! así que pasate y lo ves... jajaja

saludos!! ;)

Canijo dijo...

Miraré a ver...

Myself dijo...

sevilla... hermosa ciudad, años que no voy..

Canijo dijo...

Pues deberías volver por aquí, Myself, que ya sabes lo que te pierdes...

Ángel Vela (palabras) dijo...

Pues si que fue una buena presentación. Suerte que pude ir y quitarme la espinita de la primera ;)

Jesús Garrido dijo...

perdón, llegué por accidente, estaba hablando con mi amiga cuando un mosquito se ha parado en la pantalla de mi móvil, echaré un vistazo a tu blog, [el mosquito ha muerto, lo he chafado]

Ángel Vela (palabras) dijo...

Mal pago diste al mosquito por traerte a un sitio tan estupendo :P

Wersemei dijo...

Lo has relatado de tal forma que parecía que estaba allí presente. Olé por esa novela.
Mira que me gusta venir aqui a instruirme en estos temas.
¿Te cuento un secreto?...soy sevillana de nacimiento ..ejem ejem!!
saludos y gracias por dejar tu comentario en mi paginita.

Canijo dijo...

Cierto, Ángel, qué bueno que pudimos ir unos cuantos para así tener luego cenita y mini tertulia. En fin, esperemos que no sea la última, ¿no?

Canijo dijo...

Pues nada, Jesús, que te sea propicia la búsqueda. Hay material de sobra por aquí para que te diviertas perdiéndote. Gracias por pasarte.

Canijo dijo...

¿Sevillana de nacimiento, Wersemei? Pues que sepas que ese es un bendito estigma que no se quita nunca (y menos mal). En fin, ya sabes que aquí tienes una parte de ti. Gracias por pasarte.

wersi dijo...

Hola maigo ¿recuerdas a Greko? aquel que puse en mi pagina y que te gustó tanto?..pues te aconsejo que no te aconsejo que no te pierdas lo último que ha puesto.
http://grekovirtual.blogspot.com/
Alucinarás.
Un beso!!

Sharly dijo...

Buena crónica Canijo, sólo tengo que cerrar los ojos y vuelvo a estar allí. ;)

eclipse de luna dijo...

Como buena aficionada a la lectura tendre presente este libro..ya solo el titulo ma ha cautivado.

Un besito y una estrella.
Mar

P.D. gracias por tus palabras en mi eclipse y mucha suerte en el concurso...me pasara a menudo a ver tus sugerencias...

Manuel Sánchez Acero dijo...

Un blog interesante de la mano de gente que comparte tierra con familia mía directa. Si hasta el interesado en el post, Salvador Navarro, os ha escrito el primerito valorando vuestro trabajo!! Eso sí que es saborear el éxito y lo demás tonterías.

Mucha suerte con el blog, compañeros, seguir igual de bien!!

Canijo dijo...

Habrá que echarle un vistazo a eso, wersi...

Un beso.

Canijo dijo...

Muchas gracias por pasarte, Mar. Y no le pierdas ojo ni al libro ni al autor, que lo de Salva es serio y promete.

Ah, y no te extrañes de que la gente disfrute de tus entradas y te lo diga si consigues dales significado y tocar al lector.

Un beso.

Canijo dijo...

¡Ese Sharly! En fin, socio, lo importante es que tengamos más como aquella, con su momento literario, su cena-tertulia, y unos cuantos amigos alrededor para que todo quede redondo.

Un abrazo, shurra.

Canijo dijo...

Muchas gracias por tus palabras, Manuel. Intentaremos no seguir así, sino mejorar en la medida de nuestras posibilidades; a ver si lo conseguimos...

Ah, y si pasas por Sevilla a visitar a tu familia y te interesa la litaratura y demás, que sepas que tenemos tertulia abierta los martes por la tarde... no digo más...

Carlos Zeballos dijo...

Felicitaciones y muchas gracias por tu comentario en mi blog.
Mucha suerte

Canijo dijo...

Muchas gracias por pasarte, Carlos, y espero que te haya gustado lo que has visto por aquí.

Un saludo.

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