domingo, 13 de marzo de 2011

Ya no se hacen las cosas como antes



Llevo muchos años oyendo esta frasecita, generalmente la dicen las personas mayores. Casi siempre, pienso que exageran, que los investigadores descubren día a día nuevos materiales más ligeros y resistentes... Pero de vez en cuando, de un modo inesperado y casi siempre lo recuerdas demasiado tarde, descubres lo que se esconde tras esa letanía.

Anoche, mi tía Isabel llamó a mi madre muy preocupada. Estaba tan cabreada con ella misma que decía que sería incapaz de dormir esa noche. Tampoco tendría nada de extraño, puesto que vive sola, tiene ochenta años y duerme cuando quiere no necesariamente por la noche. Al parecer, se le había caído una jarra de barro y se le había roto en mil pedazos. Mi madre trató de calmarla, pero estaba muy alterada y lo único que pensaba era en ir al “Jueves” para buscar una jarra nueva que le hiciese “el avío” que le hacía la rota.


Me quedé absolutamente flipado, cuando mi madre me contó que la jarra y la palangana sobre la que estaba, la compraron mis abuelos para casarse. Había servido en mi familia durante más de cien años... Definitivamente, ya no se hacen las cosas como antes.

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