lunes, 7 de marzo de 2011

La ofrenda del alcornoque



El alcornoque nació triste porque sus frutos carecían de dulzor y su sombra nunca le pareció suficiente gratitud para aquel que le cuidaba. Por eso decidió poner su piel a secar al sol y ofrendarla como tributo al hombre. Agradecido, el hombre inventó mil usos para aquella piel del árbol que se tiñe de rojo al ofrendar.


*Micro incluído en la ecoagenda 2011de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

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