miércoles, 16 de marzo de 2011

Crónica de la presentación de la GDM en Barcelona


Crónica de la Presentación de "La Guerra de la Doble Muerte", por el mismo autor.
Lugar: Fnac de La Maquinista, Barcelona
Fecha: 4 de marzo de 2011




El regreso a Barcelona era ya un hecho consumado mucho antes de que sucediese, algo que se podía medir, casi pesar. Por lo menos lo era la ilusión de retornar a sus calles después de haber vivido allá en los años 2001-2002. Sabía la ciudad que me iba a acoger en la primera presentación lejos de mi tierra. Y como tal conocía del interés de los barceloneses por la cultura y su amor por los libros.


Del viaje en tren poco que decir, salvo la intensa nevada que azotó las tierras al norte de Madrid. Así es lógico pensar que más acá o más allá rodaron las escenas de la nieve de "Doctor Zhivago". El calorcito dentro del vagón, las risas de Nora y la compañía de Vanessa frente al frío desapacible que se intuía en el exterior.


Alojados en la misma Rambla de Catalunya (a tan solo unos 50 metros del nº 34 donde se rodó la célebre "Rec") era fácil moverse por la ciudad, y mucho más llegar al centro comercial de La Maquinista. Sólo había que seguir la Línea 1, la roja. Llegamos con tiempo más que suficiente. A mí me gusta así, nada de prisas de última hora. Pudimos ver la sala de la Fnac preparada para el acto con ejemplares por todas partes de "La Guerra de la Doble Muerte" y de "El año de la plaga".


Fue entonces cuando me tropecé con Marc Pastor, barba y sombrero a juego, y una sonrisa de reconocimiento. Me hizo ilsuión encontrármelo así, casi sin pretenderlo. Iba con Eva, inseparables ambos. Antes de comenzar estuvimos hablando un poco de literatura, de proyectos e ilusiones. Conecté enseguida con Marc porque es un tipo estupendo, que no va de divo.




El acto se demoró algo porque (sí, es curioso pero tiene una explicación) faltaba por llegar mi familia. Os lo cuento: habían estado haciendo tiempo en un bar de La Maquinista y la impericia de un camarero mal encarado les jugó una mala pasada. Al fin todo se solucionó y empezó hablando Javier Ortega, editor de Almuzara (mi editor), que glosó el inicio de nuestra relación literaria, nuestra amistad más bien, porque desde el primer instante me sentí arropado por sus palabras y su dedicación. Habló de lo que buscaba la editorial tras los éxitos de Max Brooks y de la importancia que concedían a la obra, más si cabe de un autor español.


Luego le tocó el turno a Marc Pastor, que empezó con algo así como que "Los zombis han muerto". A renglón seguido matizo su afirmación. Habían muerto de éxito, según sus palabras, de la repetición de unos cánones que, por antiguos, habían que renovar de alguna manera, toda vez que Romero con su "La noche de los muertos vivientes" había sentado cátedra y los demás no habían hecho otra cosa que seguirle. A parte de libros y películas que conocemos todos, hablo de la GDM como esa novedad necesaria, esa vuelta de tuerca a un tema tan manido. Modestamente queda feo que señale que también subrayó la calidad literaria de la obra, y especialmente, la cantidad de referencias culturales que había entre sus páginas, algo similar a lo que él ha hecho en su "El año de la plaga". Para finalizar extrajo del bolsillo de su chaqueta tres zombis que brillaban en la oscuridad (según contó) y una cepillo de dientes, con el que me dio paso a explicar qué había intentado hacer yo con unos zombis como Judith, Jonás o Salvador.






La intervención de este servidor (no sé si muy larga o no) fue espoleada por el interés del público y por las risas que premiaro algunas chanzas que desgrané a cuenta de la redacción de la obra o de los proyectos que tenía o había tenido para ella. Finalmente se procedió a la firma de libros.


Desde aquí he de agradecer a Susana Vallejo (autora de "Switch in the Red"), a Sergi Viciana (experto en temas de zombis), Carles Quintana (también escritor y seguidor de la GDM desde sus inicios), a Alejandro Colucci, gran ilustrador y tipo afable (trabaja en temas Z para Dolmen); a Montse, que me aliente con su apoyo, a Miriam, a Mónica por tomarse las molestias de vender mi libro y animarme en todo momento, a la familia Baldoví que me sacó una sonrisa... y a otros muchos que ahora olvido desgraciadamente.


Agradecer públicamente a Belén, la organizadora del evento en la Fnac, el esfuerzo y la dedicación, a Celia Santos su constante aliento, y cómo no a Javier Ortega y a Marc Pastor. Por último, no me olvido de mis padres, y de Vanessa y Nora, mi mujer y mi hija.











Agradecer tanbién a Montse Benach y a Mónica Mateo que me hayan dejado parte de su material gráfico para esta entrada. De corazón, mil gracias.

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