martes, 10 de noviembre de 2009

Venganza

1ª parte

Esta es la historia de Tony, un taxista que se ve envuelto en una historia de violencia:

Todo comenzó de madrugada, cuando recibió una llamada del hospital comunicándole que su madre se encontraba gravemente herida. Ignoraba la gravedad de la situación, hasta que llegó a la sala donde estaba su madre. Allí, vio a su hermano David fuera de la habitación, encogido de brazos y piernas, llorando con rabia e impotencia, sumido en su dolor. Para el fue estremecedor ver a su hermano en aquel estado y temió lo peor, le flaquearon las piernas y durante un instante tuvo que apoyarse en la pared. Se acercó a su hermano y le posó la mano en el hombro, este no levantaba la cabeza, se limitaba a berrear mientras lloraba, se puso a calmarlo y entonces elevó la vista hacia su hermano, mirándole con unos ojos enrojecidos por lágrimas, y le dijo: mamá, ha muerto.

Al amanecer de ese fatídico día le informaron el estado en el que ingresó su madre; había entrado de urgencias debido a un infarto y en el transcurso de la intervención, se le produjo una paro cardiaco. Después de firmar algunos documentos clínicos fue en busca de David, lo encontró en un pasillo cerca del depósito, estaba durmiendo en una silla con la cabeza hacia tras y la gorra tapándole la cara, con el cuerpo ligeramente torcido. Se acercó para despertarlo pero este se incorporó al oírlo llegar, se puso en pie torpemente a causa de la postura en la que se había quedado dormido. Sin decir una palabra se dirigieron a la cafetería, en cuanto acabaron de desayunar, Tony lo observó durante un buen rato, David se limitaba a mirar para otro lado evitándolo, Tony siguió escudriñando el rostro de su hermano y cuanto más pasaban los minutos más tenia la certeza de que el fue el causante del infarto de su madre.

En ese silencio interminable Tony empezó a recordar que siempre la había tratado de una manera despreciable, como si ella tuviera la culpa de algo, la culpa de que el se hubiese marchado, la culpa de que su vida se halla convertido en basura. Aunque vio algo que le hizo dudar un instante, una mirada esquiva que infundía temor, temor a alguien quizás. David no pudo aguantar más que lo mirase de esa manera tan inquisitiva, así que decidió mirarle a la cara y le espetó:

-¿que coño quieres, eh? ¿ahora apareces? casi no te conozco, ¿que pasa, ha tenido que suceder esto para que vinieras a verla?

- David, por que no te tranquilizas y me cuentas que pasó.

- Vete, a la puta mierda, Te fuiste hace nueve años desentendiéndote de todo, de nuestra casa, de mamá, de mi, tuve que hacerme cargo de todo, que creías, que la hipoteca se pagó sola, con la miseria que le daban de pensión a mamá no teníamos ni para empezar… Y ahora vienes con preguntas, déjame en paz joder.

- Para mi tampoco fue fácil, pero tuve que irme, no soportaba la situación en esa casa, tu lo sabes, casi a diario discutíamos y además…

De repente su hermano se alteró y le entrecortó alzando la voz:

- ¡Y una mierda,! ¡para mí no fue fácil,! yo fui el que se quedó con ella hasta ahora, siempre a su lado.

- Si, ya me dijo mamá como la tratabas, como la insultabas y como estabas echando tu vida a perder.

David se extrañó:

-¿que? ¿de que hablas?

- Hacía meses que la veía, le daba dinero una vez al mes para ayudarla y le preguntaba que como iba todo, al principio mintió para que no me preocupase, pero un día no pudo más, me contó cosas de ti y de la vida que estás llevando, yo no quería ni verte, ¿que pasó, te encabronaste con mamá porque te hacía falta dinero para drogarte?

- No me vengas tu también sermoneándome como si fueras mi padre, y déjame ya de una vez. No pasó nada de eso.

- Entonces ¿que ocurrió? vamos, se que no me quieres contar algo que sucedió.

- ¿A sí, y como lo sabes eh? te lo conté cuando llegaste al hospital; Yo estaba en mi cuarto y oí como caían cosas al suelo, cuando me acerque al salón vi a mamá en el suelo con las manos en el pecho, y eso fue todo, nada mas ¿cuantas veces tengo que repetírtelo eh? me tienes cansado.

- Se que no ha pasado nada de lo que me estás contando... Por que hace un instante recordé algo que me comentó mamá, sobre que robaste una cosa que ella no supo decirme y que estabas muy nervioso hablando por el móvil, y además, tus mangas están manchadas de…

En ese momento, David se levanto de la mesa interrumpiendo a su hermano nuevamente.

- Déjalo ya.

- No pienso dejar las cosas así ¿entiendes?

Su hermano pequeño salió de la cafetería, con las manos en los bolsillos y la cabeza gacha, pero Tony lo siguió y continuó discutiendo por el camino.

- Espera un momento no te vayas, tienes sangre detrás de la oreja, y en las mangas, ¿de verdad piensas que me voy a tragar lo que me estás contando? ¡párate, por dios! déjame ver que te han hecho en la cabeza, estás herido ¿no lo ves? ¡David por el amor de dios, párate!

En ese momento, David se dio la vuelta mordiéndose el labio inferior y se dirigió a su hermano mayor acercándose como si fuera a arremeter contra el.

- No te metas en mis asuntos ¿entiendes? olvídalo ya, déjame a mi con mi vida y lárgate, ¿entiendes? ¡lárgate!

David se giró dándole la espalda, no quiso escuchar más a su hermano, así que se fue sin decir una palabra, ignorándolo de nuevo.

-No, déjame ayudarte, cuéntame que pasó y vamos a la policía, ¿que le pasó a mamá?

Tony se desesperaba por momentos.

- ¡Dímelo!... ¡Por dios dímelo!

Tony no tenía fuerzas para seguir tras el discutiendo, estaba derrumbado, abstraído por pensamientos que lo atormentaban, sabia que su madre fue víctima de unas circunstancias ajenas a ella, y fuese o no culpa de su hermano estaba seguro de una cosa; a su madre la mataron.

Días después, se puso en contacto con un amigo de la infancia de David que aún vivía por el barrio, aunque ya no eran amigos, pero Matosa ( así se le conocía) le informó en el marrón en el que su hermano se había metido y con que tipo de personas tubo relación en esos momentos.

Tony en aquel instante tuvo la certeza que encontraría a los que estuvieron detrás de aquel homicidio.

Así, comenzó una historia en la que ya no había vuelta atrás.

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