lunes, 16 de noviembre de 2009

Infierno musical

“Vamos, vamos, no se me amontonen. ¡Venga, que no tenemos toda la eternidad!” Cómo son estos condenados. ¡Siempre igual! “A ver, lo que tienen al frente es el lago de sangre humana del Infierno Musical. Escúchenme bien porque no lo voy a repetir: no se les ocurra arrojar nada. Esto no es como cuando estaban vivos, ¿estamos? ¡Y usted, el suicida, apártese ahora mismo de la orilla!” Porque tengo todo lo que ha de tener un gran líder, me dijeron. ¡Ay!, cómo se deja llevar una en cuanto le tocan la vanidad… De primera ministra a poco más que guía turística, qué vergüenza. “A ver con la cuadrilla de ahí detrás. ¡Don Adolfo, deje de soliviantarme al ala roja! Y no me ponga la cara de perrito asustado, que ya no me camela. ¿Qué? No, padre, ya le he dicho mil veces que no hay error alguno. Atentos todos: lo de ahí detrás es la Ciudad de los Demonios. No tienen permiso a entrar en ella salvo que sea por invitación expresa de uno de sus ciudadanos legítimos. ¿Entendido? Bien. Eso de ahí es el Pozo del Fuego Eterno, al que serán… ¡Don Adolfo! Como no deje de hacer el crío le arreo ahora mismo un guantazo que le dejo la cara colgando. Ea, ya me he hartado.” Claro, una llega aquí y no sabe. Porque esto no es como en vida, que el cargo también tiene sus recompensas, sus momentos buenos… la gloria… Aquí ni te reconocen lo que haces. “¿Cómo? Que no, padre, que no hay ningún error. Como iba diciendo, eso de ahí es el Pozo del Fuego Eterno, al que serán arrojados los lascivos, los lujuriosos, los infieles y toda suerte de pervertidos que en vida hayan honrado más a su propio sexo que a nuestro Señor. Si se fijan verán que el lugar está señalizado de manera muy elocuente, así que no debería perderse nadie si le llaman de este lugar para cumplir su pena. Vamos, no se me despisten, síganme.” Si es que yo, aunque sea de mí muy modesta, también tengo mi ego, claro, como todo hijo de vecino. Una supone que aquí también tienen noticias de lo que se ha hecho, que tendrán alguna consideración… ¡Por estas! “¿Sí? Mire, padre, me tiene ya hasta el mismísimo, así que se lo voy a decir de una vez y todo junto: usted es un guarro que se tomó por donde no era aquello de dejad que los niños se acerquen a mí, así que han hecho muy bien mandándole aquí. ¿Estamos? Y todavía va a ser peor como siga dándome la tabarra. A ver, tropa, que ya nos queda menos. Esta es la Taberna Flotante del Río del Olvido, el principal centro de esparcimiento de la zona. El ambiente siempre distendido y festivo, la distinguida clientela, todo se aúna para darle una nueva dimensión a su vida social, etcétera. Tienen folletos publicitarios en aquellos expositores de allí. A la derecha queda el Tormento de los Falsos Píos, no se me pierda ésta, padre, que será de carácter semanal para los que tengan que cumplirlo.” Cómo odio estas reubicaciones periódicas; son lo peor. ¿No los pueden dejar a todos en su sitio respectivo y en paz? No, ellos tienen que andar meneándolos de un sitio para otro, como si fueran unas vacaciones. Y nosotros a organizarlo todo. ¡Hasta el mismísimo estoy ya! “Eso de ahí es el Tormento de los Falsos Héroes, que estará abierto ininterrumpidamente y con todo dispuesto para aquellos que necesiten castigarse un poco el cuerpo. Vamos, síganme por aquí. Tenemos que pasar por debajo del río, es por aquí.” Mira, ahí está el pobre Ronald. “Buenas, qué tal.” Otro que también picó. Pero él no lo lleva tan mal. Claro, que el no fue nunca un político de carrera como yo, sino más bien un… un representante. Así es normal que no se agobie, porque al fin y al cabo… “Venga, señores, que ya llegamos. Esta, como ya habrán podido adivinar, es la zona del Tormento Musical propiamente dicho, para todos aquellos torturadores de los oídos ajenos que no se cansaron en vida de las más horrendas melodías. Para más información pueden preguntarle al señor Georgie Dan, que es aquel de allí que está realizando el solo de flauta rectal. Si siguen adelante se encontrarán con la Bestia-Pájaro, ávida siempre de avaros que fagocitar para luego excretarlos en la cloaca del Rey Midas.” Hay que ver, con lo patronal que siempre fui yo y las ideas sindicales que me están rondando por la cabeza. Pero es que no hay derecho, porque ahora termino aquí y a saber dónde me mandan. ¡A cualquier sitio! “Para los jugadores de póquer, los jinetes de tragaperras, los tachadores compulsivos de cartones de bingo, los fijos de las carreras de caballos, y toda suerte de viciosos del azar, aquí tienen la zona del Tormento del Juego, en la que la apuesta mínima es el sufrimiento eterno. Y por fin llegamos al final, el Rincón de la Mentira, en el que se pagará con la misma moneda y altos intereses a todo aquel que en vida se dedicara a pervertir la palabra y jugar así con los demás. Así que venga, cada uno al tormento que tenga asignado y hagan el favor de guardarme las colas respetuosamente y no tratar de saltarse ningún turno. Y si en algún momento necesitan alguna aclaración, explicación o recordatorio de algún dato, pueden dirigirse a las casetas de información que hay distribuidas por todo el territorio. Que les sea leve.” En fin, una jornada más que concluye. Si este fuera un trabajo agradecido ahora me iría satisfecha con la labor cumplida, orgullosa de mí misma. Pero no, aquí se termina con una cosa y lo único que tienes en la cabeza es la urgencia de tener que comenzar con la siguiente, y así una y otra vez hasta el final de los tiempos. No hay moral que lo resista. Pero en fin, por algo siempre me dijeron que yo era de hierro, ¿no? A lo mejor tenían razón.




8 comentarios:

Tom Zeta dijo...

Hombre, tiene su gracia. Me he pegado unas cuantas risotadas. XDDD

Canijo dijo...

Vaya, gracias, Tom. Yo con arrancar aunque sea un sonrisa ya me doy por satisfecho, y la verdad es que con esto, teniendo cuenta lo que se basa en el cuadro y lo poco que se ve la ilustración adjunta, tenía pocas esperanzas, la verdad.

Eva Batista López dijo...

Sí que se ve muy poco el cuadro, pero el texto es igual de divertido. Da gusto leerte caniho, una se lo pasa muy bien siempre.

Me estoy leyendo Entierros, cuando llegue al tuyo te comento!

Un abrazo!
*Pil*

Canijo dijo...

¡Esa Eva!

Gracias por pasarte, niña, y por tus palabras. Lo que da gusto de verdad es que alguien te lea con cariño, a partir de ahí poco más se puede pedir.

Un abrazo.

ftemplar dijo...

En vez de leerte ,te estaba imaginando con una pinta a mi lado contandomelo. XDDDD

Un maño llamado Fer

Canijo dijo...

¡Ese maño!

La cosa está en que cuando estoy con colegas y entre pintas, no sé por qué, fíjate tú, pero suelo padecer amnesias, problemas de expresión y de dicción. Qué cosas, ¿no? Jejejejejeje.

Morti dijo...

Joder, muy bueno. me he reído un par de veces, sobre todo con el pesado del padre y el "flautista anal" En fin esperemos que el infierno sea la mitad de divertido de como lo pintas. Un abrazo

Canijo dijo...

¡Ese Rafoti pasándose por el blog!

Nada, encantado de saber que te he conseguido arrancar alguna sonrisa. Y ahora a poner tú los textos, socio, que seguro que tienes por ahí más de una cosilla...

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