sábado, 5 de enero de 2019

¿El tiempo es relativo? 9


Tras cerca de una hora arreglando fórmulas y resolviendo ecuaciones, descubrió la razón que tenía aquel eslogan publicitario de una marca de neumáticos que decía, la potencia sin control no sirve de nada. No era necesario dar una energía de 1.000 julios a algo que con 200 funcionaba. Las ansias le habían jugado una mala pasada. Al terminar, el profesor le dio una última advertencia.


—Ten mucho cuidado con lo que haces. Piensa que cambiar algunas cosas puede afectarnos a todos. Imagina que consigues viajar al futuro y ves que tu padre se ha arruinado porque compró acciones en bolsa de acero por ejemplo y cayó en picado, mientras el cartón subió como la espuma, eso sí la situación de extrema pobreza que vive tu familia hace que estéis más unidos que nunca. Pero vuelves y convences a tu padre de comprar cartón y cuando vuelves a mirar al futuro ves a tu padre inmensamente rico, pero separado de tu madre y peleado contigo. Ahora le dices que guarde el dinero en un banco a plazo fijo, y resulta que el banco quiebra porque invirtió en acero. Pues le dices que lo guarde en una caja fuerte en casa y unos ladrones entran para robarle y lo matan. El futuro es complicado y si tocas lo más mínimo puede ser peor. E incluso el saber lo que va a pasar te puede poner en predisposición a ello y que al final, llegado el momento, no pase por distintas causas ¿Me entiendes?

Manolo bufó. El objetivo principal de viajar en el tiempo no era tratar de favorecer a su familia o a él mismo, era más bien científico. Aun viendo un futuro desalentador no haría nada por cambiarlo o al menos eso creía.

—Don Aurelio quédese tranquilo. Mi viaje será por mera devoción científica, no para ver los números de la lotería.

—Y recuerda —insistió—. Nada de agujeros de gusano, por minúsculo que sea adiós planeta Tierra.

A Rubén que hasta ese momento, y por salir del más absoluto de los aburrimientos, había estado dibujando en la pizarra una nave espacial abduciendo al profesor y a Manolo, le llamó la atención esa última frase.

—Eso molaría. Todo un planeta viajando por un agujero de gusano hacia un universo paralelo.

—¿Quién ha dicho nada de universos paralelos? —le reprochó Manolo.

—Pero es una observación interesante —añadió don Aurelio—. Si cambias algo del pasado ¿quién te asegura que no siga existiendo ese universo que has cambiado? ¿Y si cada vez qué viajas en el tiempo cambiando algo estás originando un universo paralelo?

—Guay. —Rubén estaba mirando al horizonte pero no observaba nada, toda la acción ocurría en su cabeza. Se veía saltando de un universo a otro—. Un mundo en el que todos somos peces y vivimos debajo del agua. Otro donde somos seres microscópicos. E incluso uno donde somos seres unicelulares y gobiernan la Tierra los dinosaurios. Dinosaurios evolucionados que tras la caída del meteorito sobrevivieron y tienen superpoderes y…


Una tos forzada lo sacó de sus universos paralelos ideales. Lo miraban esperando que volviera al mundo real sin dinosaurios y en tierra firme no bajo el agua. Recogió su mochila y señalando el reloj indicó que era la hora de marcharse.

—Un placer don Aurelio. —Manolo se despidió del profesor tendiéndole la mano—. Espero volver mañana con buenas noticias.

—Lo mismo digo. Pero espera. —Anotó algo en un papel y se lo dio—. Es mi número de teléfono, ante cualquier problema o duda, llamadme.

Se estrecharon la mano. Manolo y Rubén se marcharon mientras el profesor recogía su escritorio. En el pasillo se encontraron con el profesor de gimnasia, la excusa de que venían de una clase de refuerzo le bastó, y continuó su camino. Al salir del colegio Rubén le preguntó por la piedra extraña que se encontró en la vieja fábrica de pintura.

—Sabía qué hacía mal en decírtelo. Eso no se lo podemos decir a nadie, queda entre nosotros dos.

—Pero él nos ha ayudado. Te ha resuelto todas las dudas que tenías en tus malditas fórmulas. Es de fiar.

—¿Y cómo lo sabes? No sabes nada de él. Solo que es tu profesor de física y un flipado de los extraterrestres hasta tal punto que cree que el origen de los viajes temporales se debe a ellos.

—También tengo como amigo a un flipado de los viajes temporales hasta tal punto que en vez de utilizarlo en su propio beneficio dice que lo hará por el bien de la ciencia.

Manolo no pudo más que sonreír y asentir. En el fondo tenía razón, se estaba obsesionando con el tema y hasta que no consiguiera una evidencia de su viaje no pararía. Llegaron a la puerta de su casa y se citaron a las seis y media. La excusa, seguir con el falso proyecto de ciencias de Rubén. Manolo entró en su casa y se preparó para el interrogatorio ritual de todos los días.

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