sábado, 12 de noviembre de 2011

Ilusión

Chan siguió de cerca a Won, aunque solo era unos meses mayor que él sentía que debía protegerle. Despacio, sin hacer ruido bajaron las escaleras y contuvieron la respiración, la habitación estaba repleta de juguetes de todas las formas y colores maravillosos para dos niños de seis años, Won tardó unos momentos en decidirse y al final cogió un coche lleno de botones que lanzaba cohetes.

Chan sin dejar de vigilar le dijo: -¿Crees que serás capaz? Parece complicado.

Dolido en su orgullo Won se giró y con una mirada impropia de su corta edad respondió: -Sabes que sí, llevo aquí el mismo tiempo que tú y nunca he fallado.

Encogiéndose de hombros Chan regreso a su cama, dejando al pequeño desmontando el juguete.

En pocas horas se levantarían como cada día, para fabricar juguetes, con los que otros niños en otro lugar, jugarán y reirán con la ilusión del que cree, que se fabrican en el polo Norte.

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