domingo, 15 de junio de 2008

Ofrenda tardía

Tan inapropiado como tardío está llamado a ser el momento que tuvisteis a bien escoger para dar a valer ese "ardiente caudal de amor” sentído por ella, caballero. “La elegida para atender esos desvelos del corazón”, a los que tan líricamente aludís, ya no se encuentra entre nosotros.

Por ello, y puesto que nadie queda que pudiera o quisiera oír la "ternura impresa en dichos requerimientos”, os conmino a abandonar esta casa que es la mía, y a que volváis, señor, por donde quiera que hubieseis venido. Ya no quedan en ella “doncellas venturosas” para cortejar; aunque siempre podréis, puesto que libre para ello sois si así os place, acercaos a su tumba, ahí al lado está, y allí seguir cortejándola, para dar fe de que ese "sempiterno amor”, al cual aludís, se encuentra en verdad “más allá de vida y muerte”.

Que los dioses os guarden de muchas iras, pasadas y futuras, y al mismo tiempo se dignen a velar por toda niña incauta que hubiere de tener la mala fortuna de toparse con vos.


Autor: Ángel Vela, "palabras"
Correo Electrónico: lanaiel(arroba)hotmail.com

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