sábado, 28 de junio de 2008

Disfraz





Muchas fueron las veces que buscó sin hallar un lugar en el corazón de los demás.
Muchas las que lloró una soledad impuesta por diferencias que lo alejaban.
Se afanó cuanto pudo en crear una imagen.
Se afanó cuanto pudo sin que con ello hubiera de hallar nada.
No podemos pretender comprar con mentiras aceptación y amistad.
No podemos, ni debemos, alimentarnos de sueños vanos.

ILUSTRACIÓN: Nogales.

TEXTO: Ángel Vela

jueves, 26 de junio de 2008

Ahí está ese tío

Míralo, ahí está ese tío. Ole, ole, y ole. Qué porte, qué perfil: griego, de galán de cine. Si es que el que vale, vale. Por eso yo te admiro, te quiero, te idolatro. Vamos, que si fuera una mujer me volvía loca por ti. Y eso que te pillo recién levantado, que ahora cuando se arregle un poco, el niño de la Juani va a ser el rey de la calle.


Venga, lo primero una duchita, para despejarte y tonificar esos músculos de atleta que tienes. Así, el agua calentita, soltando vapor. Tu champú, con vitaminas, tu acondicionador de extractos, para darle su punto de volumen y esponjosidad al pelo. Ahora una enjuagadita rápida, un poco de gel y a frotar bien, que salga todo. ¿Ves? Así vales más todavía, limpio como una patena.


Vamos a afeitarte esa carita fina de niño guapo que Dios te ha dado. Venga, espuma en gel de la buena, porque tú lo vales, abundante y a dejarla un ratito para que agarre. Después llega el momento de la maquinilla de cinco hojas móviles de titanio con efecto hiperdeslizante. Lo último, lo mejor que hay, lo que sea porque aquí hay materia prima de calidad, estamos puliendo un diamante, señores. Tú con tu estilo: pasaditas cortas, apurando hasta el borde mismo de la piel, sin miedo. Ya está todo, ya sólo queda el toque final, el detalle del maestro: las patillas. Porque al que no sepa arreglarse las patillas no lo deberían dejar salir a la calle. La patilla debe ser ancha, astifina y bravía; para volverlas locas con tu perfil. Muy bien, y ahora tu aftershave, que te deja la piel suave, como el culito de un bebé. Vámonos que nos vamos con el desodorante, un poquito de colonia de la cara, y ya está. Ole ese tío. Un cantecito, improvisando, así, con sentimiento, ajustando el tono. Ole, ole, y ole. Y la que no quiera que la enamoren que se esconda, porque ya está llegando el que tenía que llegar.


Venga, a peinar esa mata de pelo azabache. Una puntita de espuma, así, bien repartida, y a dejarlo que se ondule a su ser, que coja vida. Sí señor, perfecto. Frontal, perfil, un poquito por detrás… Sí, perfecto.


Y ahora vamos a vestir bien al maniquí, que aquí hay percha. Ropa interior de seda de la buena; piel de tigre, para que se sepa lo que hay debajo. La camisa a estrenar, recién planchada, de seda también, roja como el diablo. Abrochamos hasta media altura, para que se vea la cadena y el pecho del hombre. Vamos, vamos que sube la temperatura por momentos. El pantalón también impecable, negro, ajustado, porque se puede. La carga a la izquierda y el llavero de plata maciza a la derecha, para compensar. Botas también negras, flamencas, de las buenas, con medio tacón; que se sepa que hay clase. Y eso es lo que hay, señores. Ajustamos un poco el conjunto y ahí queda la cosa, hecho un pincel.


Ya sólo quedan los últimos complementos: cordón de oro, devoción y sentimiento; esclava de plata, lealtad; la medalla de su virgen, su señora; en la diestra su sello de oro, y al otro lado su pendiente, también de veintiocho quilates. Qué tronío, señores, aplaudan; y al que no aplauda que se le caigan las manos ahora mismo. Otro cantecito. Ahí, sentío y profundo, hablando de la vida de verdad, de lo que duele en el pecho; y esas palmitas ahí también, al compás. Ole la madre que te parió, que por tener un niño como tú le deberían haber dado una medalla.


En fin, ahí queda eso, la perfección hecha carne, la seducción hecha persona. Y que no, que no me puedo aguantar, que ahora mismo voy y te dejo esto por escrito, para que te enteres bien de lo que hay y de lo que vales, y para que sepas que te quiero, chulo, y que cada vez que me topo con un espejo no puedo por menos que decir, arrobadito perdido: míralo, ahí está ese tío.




Mención de Humor en el VIII Concurso de Cartas de Amor DDHH

Autor: Manuel Mije (Canijo)

Correo Electronico: perring255(arroba)hotmail.com

jueves, 19 de junio de 2008

Lista definitiva de relatos seleccionados para la antología "Fabricantes de Sueños 2008"

Tal y como comentábamos hace unas semanas, terminó el proceso de selección de la Antología Fabricantes de Sueños 2008, editada por Pórtico: Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror. Por ello, porque finalmente se está materializando este sueño, una vez más queremos volver a expresar nuestra gratitud por la confianza depositada en la mencionada antología (por extensión, también en el grupo seleccionador del año 2008: léase Carlos Alberto Gómez, Juan José Parera, Juan Manuel Santiago, Magnus Dagon, Miguel Puente y Pily B.).

Y sin más preámbulos, pasamos a haceros partícipes de los relatos (ordenados alfabéticamente), que compondrán la selección soñadora:

- Aduya, de Sergio Parra (publicado dentro de la antología "Mensajes perdidos").
- Blackout, de Jordi Armenol (publicado en la web de Libro Andrómeda).
- Chalala, de David Mateo (publicado en MiasMa).
- El comienzo de la partida, de J. E. Álamo (publicado por Grupo Editorial AJEC).
- El hombre infalible, de Carlos Duarte Cano (publicado en Axxon).
- El mazo, de José Mª Tamparillas (publicado en MiasMa).
- Erundina salvadora, de Mª Concepción Regueiro (publicado por Alfa Eridiani).
- Historia de Alexei, de Juan Antonio Fdez. Madrigal (publicado por Grupo Editorial AJEC).
- La apertura Slagar, de Alfredo Álamo y Santiago Eximeno (publicado por NGC 3660).
- La ciudad de los muertos, de Antonio J. Cebrián (publicado en Sinergia).
- La mancha, de Laura Ponce (publicado en Aurora Bitzine).
- La muerte interior, de Claudio Amodeo (publicado en Axxon).
- Por siempre otro, de Laura Quijano (publicado en NGC 3660).
- Procedimiento de rutina, de Ramón San Miguel Coca (publicado en El Sitio de Ciencia Ficción).
- Servir al hombre, de Domingo Santos (publicado en Bem-Online).
- Vlad, de José Ignacio Becerril (publicado en Ocio Joven).
- Yamata-no-Orochi, de Sergio Mars (publicado en MiasMa).

Asimismo, hemos creido oportuno hacer mención de aquellos otros relatos y autores que se quedaron a las puertas de la selección. Ellos son:

- Anticuerpos, de Sergio Alejandro Amira (publicado en Alucinaciones.TXT).
- El mejor de los nombres, de Néstor Darío Figueias (publicado en NGC 3660).
- Nacimiento, de Raelana Sagan (publicado en Ocio Joven).
- Palabras robadas, de Manuel Mije (publicado en Aurora Bitzine).

Al resto de los colaboradores, gracias nuevamente por la confianza depositada en nuestro equipo y, sobre todo, por vuestras respuestas positivas tras la notificación definitiva. ¡Ese es el espíritu!

Y eso es todo por el momento,

Agradecidos saludos:
Los Seleccionadores de Sueños.

martes, 17 de junio de 2008

Sorpresa

¿Lo oyen, ese gruñido desagradable como el hozar del jabalí? Es mi esposa. Y no se les ocurra hacer ruido, porque aparte de los ronquidos, las proporciones, y ese vello hirsuto que le da a su bigote la suavidad del alambre de espinos, mi mujer comparte con el puerco salvaje las malas pulgas que lo han hecho temible. Sin duda, despertarla en estos momentos sería una idea tan feliz como la de aquel timonel que dijo “¿Qué te vas a que le doy al trozo de hielo que se ve ahí delante?” durante la noche del 14 de abril de 1912.

Sí, esa es mi esposa. No se imaginan ustedes lo que es vivir bajo la influencia de semejante basilisco. Veinte años de paquetito de tabaco, un ratito de peña y a casa, que llueve. Faustino para acá, Faustino para allá, Faustino que te la ganas…

Pero… ¿saben lo que les digo? Yo soy feliz.

Vengan, síganme; sin hacer ruido, claro está. Sí, es aquí mismo, en el cuarto de al lado. ¿Reconocen el ronquido? En eso el niño ha salido clavado a la madre, y también en el físico, aunque él es ligeramente más peludo que ella. Éste es mi Javierito, el ojito derecho de mi mujer, el forúnculo purulento de mi trasero. Lo único bueno que tiene el angelito es que es hijo único, porque si llego a tener dos como él…

Mi hijo es… un artista; o al menos lo intenta. Como los estudios no conseguían captar su atención y el trabajo… “no le sienta bien al niño, es demasiado sensible”, según palabras de mi doña, en cuanto terminó la E.G.B. se le buscó a Javierito alguna actividad con la que dar salida a todo el talento que sin duda debía tener escondido en alguna parte. Al violín le arrancó los gemidos más espeluznantes que jamás se hayan oído sobre la faz de la tierra, la literatura resultó tener demasiadas reglas para un espíritu libre como el suyo, la carrera de actor le duró el bochorno (tanto para él como para mí, su acompañante) de sus tres fallidos castings, y la pintura al óleo lo ha sumido en una crisis creativa y emocional que le ha hecho perder dos de sus más de cien kilos…

Así de últimas, lo que me comentó en petit comitee es que quería ser actor porno, que ahí también hay mucho arte y que por lo visto él aguanta mucho antes de eyacular. Desde luego me consta que practica mucho la modalidad individual (quizá por eso la pérdida de peso), pero como actor porno no termino de verle, la verdad.

En fin, no importa, soy feliz. ¿Y saben por qué? Pues porque yo ya no estoy aquí; no señor. Mis restos yacen plácidamente chamuscados a trece kilómetros de este lugar, entre un amasijo de metal empotrado contra un árbol. Menuda sorpresa, ¿no? Guárdenme el secreto, tengo ganas de ver la cara que pone mi esposa mañana, cuando le den la noticia.


Relato ganador de la 1ª edición del Concruso de Literatura de la revista Punto Cultural, categoría narrativa.

Autor: Manuel Mije (Canijo)

Correo Electronico: perring255(arroba)hotmail.com

Manola, novela para descargar de forma gratuita

Saludos, aquí vengo a ofreceros un fragmento de la novela, "Manola" de un compañero (Supermicio) que ha decidido colgarla de forma gratuita.

Yo empecé a leerla y me estaba gustando bastante, pero como estaba muy pillado de tiempo y quería leerla en condiciones se la pasé a mi madre, avida lectora de Alvaro de la Iglesia y Miguel Mihura, que no encontraba nada de su agrado últimamente, la copia que saqué en papel y le está encantando. Creo que cuando menos no dejará indiferente a los que gustan del humor algo más corrosivo.

Ahí os dejo la dirección donde podeis descargarla, y comentarla directamente con el autor, al que desde aquí le mando un abrazo grande y le deseo muchisimos comentarios y más descargas.


http://www.abretelibro.com/foro/viewtopic.php?t=17628&highlight=


"Seguí luego acicalándome por lo que pudiera pasar con Inés Romero. Barruntaba que algunas partes de mí iban a recordar viejos tiempos. Estando en esas me empecé a carcajear imaginando al doctor Pajillas contando en el confesionario sus cuitas al párroco. ¡Vaya par de pájaros a punto de extinguirse! Lo mejor del sacerdocio debía ser el sacramento de la confesión. ¡La de cosas que debían saber algunos curas! Siempre y cuando se toparan con individuos como el psiquiatra; con gente como yo, estaban apañados. Recuerdo que, de pequeño, todos los niños del colegio hicimos la primera comunión, para lo que debimos confesarnos. Aquella vez nos fuimos contando los pecados los unos a los otros, presumiendo de ellos como de una lagartija capturada, deslumbrados por la novedad y nerviosos por la experiencia de largar intimidades a un extraño. Nunca supimos, aunque años más tarde llegamos a sospecharlo, qué había hecho Emilio Pujol para, a la tierna edad de siete años, ser penalizado con el triple de rezos que el resto. Su desproporcionada sanción y su tribulación al abandonar el confesionario nos intimidó tanto que acabó con la exhibición de pecados. Después, cada cierto tiempo, alguien insistía en la conveniencia de dejar a cero el saldo de maldades –supongo que aleccionado por el embrutecimiento que los dulces infantes fuimos desarrollando a marchas forzadas-. Sólo recuerdo haberlo hecho dos o tres veces. Siempre en el mismo sitio y ante el mismo cura: un tipo cuyo mal aspecto sólo era empeorado por su fétido aliento. Tras la salutación de rigor le soltaba de carrerilla: “digo mentiras, peleo a menudo, insulto a los compañeros, hago la puñeta en casa y he cometido muchos otros pecados”. La coletilla era, obviamente, un resumen de todas las actividades a que se refiere el sexto mandamiento. Pese a lo ingenioso del recurso mi interlocutor lo captaba de inmediato. El cura, monumento viviente a la piorrea, abría la boca dejando escapar una pestilencia capaz de pelar un baobab en menos que rezaba un padre nuestro, y me recomendaba, con tono monocorde, que dijera siempre la verdad; que fuera pacífico; que no insultara a nadie; que facilitara la existencia de mis amantísimos papás; y que no cometiera los otros pecados, porque la mayoría de ellos eran muy malos y ofendían a Díos, eufemismo para amenazar con un ciclópeo cabreo divino que tostaría mi alma en los infiernos por los siglos de los siglos. Mi redentor me preguntaba entonces si tenía propósito de enmienda y, con cierto apuro, acumulaba mi primera mentira para la próxima confesión diciendo que sí. El tipo me condenaba a dos o tres padrenuestros y alguna que otra avemaría que, por si las moscas, me apresuraba a cumplir, y me largaba como propulsado por el diablo, respirando con la boca abierta como un pez para burlar el mareo que la fragancia del apóstol me había producido."

lunes, 16 de junio de 2008

Puntos de lectura con mensaje: La luna



"Esta es la historia de un ser que no mostraba más color que la sombra proyectada sobre su pálido cuerpo; que rechazado por sus diferencias y sabedor de que nadie lo aceptaría, decidió que jamás volvería a hablar.
Así continuó, hasta que una noche la tristeza lo condujo a lo más alto de la colina. Y una vez allí, enfermo de soledad, deseó mostrarle a la luna que su corazón era tan rojo como el de los demás".









Autor: Jose M. Nogales

Correo Electronico: Nogaliar(arroba)hotmail.com

domingo, 15 de junio de 2008

La pluma será la espada

-¿Seguro que has cerrado bien?

-Si, padre, y encajado las tablas para que no se vea; pero ¿por qué nos escondemos los tres en este sótano para aprender esas letras?

-Los señores no quieren que sepamos leer, ¿aún no te has enterado?

-Hubo un tiempo en que no era así, la situación se precipitó, lo queríamos todo, sin pensar que lo fabricaban esclavos; todas las fabricas se fueron a esos países, allí se podían utilizar aunque no existiese el decreto de esclavitud del indigente, que nos ha salvado una muerte mísera y han erradicado tanto la pobreza, que ya solo son libres los señores.

»Luego está lo del derecho de pernada, la Iglesia se fortaleció al decretar de forma piadosa el no sometimiento de las cristianas...así que nos dejaron de bautizar, para comenzar a ponernos esos ridículos nombres de cosas.

-¿Qué es eso abuelo?

-¿Has visto cuando el señorito manda sacar a mamá de los campos?, ¿la has visto con los ojos hinchados cuando llegas a casa?

-Si, padre.

-Eso es el derecho de pernada...

-¡El señorito es un bastardo!

-Si hijo, el también lo es...pero volvamos a las letras...quizás, algún día, con ellas encontraremos la forma de que esto cambie.

-¿Y por qué no se las enseñáis a la hermana?, ella también tiene que salir, ¿no?
-Ella es más joven que tú, no sería discreta, y si la descubren...a ti quizás te vendieran, o te mandasen a trabajar al pozo ciego, pero a ella, a ella tendríamos que enseñarle antes de tiempo a matar la semillita del señor.

Ofrenda tardía

Tan inapropiado como tardío está llamado a ser el momento que tuvisteis a bien escoger para dar a valer ese "ardiente caudal de amor” sentído por ella, caballero. “La elegida para atender esos desvelos del corazón”, a los que tan líricamente aludís, ya no se encuentra entre nosotros.

Por ello, y puesto que nadie queda que pudiera o quisiera oír la "ternura impresa en dichos requerimientos”, os conmino a abandonar esta casa que es la mía, y a que volváis, señor, por donde quiera que hubieseis venido. Ya no quedan en ella “doncellas venturosas” para cortejar; aunque siempre podréis, puesto que libre para ello sois si así os place, acercaos a su tumba, ahí al lado está, y allí seguir cortejándola, para dar fe de que ese "sempiterno amor”, al cual aludís, se encuentra en verdad “más allá de vida y muerte”.

Que los dioses os guarden de muchas iras, pasadas y futuras, y al mismo tiempo se dignen a velar por toda niña incauta que hubiere de tener la mala fortuna de toparse con vos.


Autor: Ángel Vela, "palabras"
Correo Electrónico: lanaiel(arroba)hotmail.com

sábado, 14 de junio de 2008

Una segura incertidumbre

Sólo al no tenerte
alcanzo a entender la necesidad de tu compañía,
y con tu partida nunca sabré
si tú albergabas motivos o yo culpa alguna.
Te has ido sin más,
y de este modo,
únicamente puedo tener certeza de mi soledad.



viernes, 6 de junio de 2008

POLVO SOMOS...


"Polvo somos y en polvo nos convertimos" dije para sorpresa de mis compañeros de mesa -y de mí mismo- mientras saboreaba el humeante pescado en la terraza junto al río.

Digerí a ambos, pez y expresión, ayudado con un sorbo de Barbadillo, cayendo en la cuenta de que los peces son comprados por los restauradores en las lonjas, donde son llevados por los pescadores, que a su vez los capturan en el mar. El mismo mar al que ayer por la tarde, al tiempo que lanzaba las cenizas de mi abuelo a las olas, pronunciaba la típica frase de los curas en los entierros de las películas: "polvo somos y en polvo nos convertimos", sin percatarme que, ignorante de mi dolor, un pez iba mordisqueando el oscuro polvo humano que iba penetrando en sus turbios dominios.

Autor: Vito Márquez

Blog: http://palabrasmicrobioticas.wordpress.com/

martes, 3 de junio de 2008

La Biblioteca Fosca Nº1: El Kraken (Círculo de Escritores Errantes)

Chocos fritos, puntillitas, calamares, sepia, jibia, pulpo a la gallega, etc. Cefalópodos todos ellos que nos deleitan culinariamente hablando sin preocuparnos de los pulpitos huérfanos o las choquitas viudas que dejamos atrás por nuestro insaciable apetito.
Pero cuando el calamar que se cruza en nuestro camino es el primo de “zumosol” de tan desventurados seres acuáticos, el terror nos anuda el estomago, el sudor frío nos recorre la espalda y nuestro cerebro, si es capaz de reaccionar, piensa sólo en expiar nuestro pecado de la gula practicando el deporte de salir por patas.
Y los responsables de intentar hacernos practicar este sano deporte que es el de poner un pie delante del otro rápidamente, vuelve a ser la biblioteca fosca con su segundo número —aunque en la portada aparezca un uno, las cosas de empezar a contar desde cero—, devolviendo a escena a otro ser clásico del terror: El Kraken.
Ya la editorial, que comienza con un bonito paseo por Paris —no digo romántico porque el autor va con el suegro—, prepara nuestro subconsciente ante lo que en páginas siguientes tenemos que leer. Entreabre una puerta donde el Kraken, el ser de las profundidades aún no franqueadas por el ser humano, es la personificación del miedo que experimentamos ante lo desconocido, la esencia pura del terror.
Pero a medida que vamos leyendo en las páginas interiores, los mismos autores se encargan de “desmitificar” el mito, bien sea por rememorar los miedos causados por este ser sólo en la niñez o por darle un toque sarcástico, e incluso humorístico en ciertas ocasiones, a través de los artículos y secciones que parecen que van a ser más o menos fijas en la revista, y en las que no me voy a detener demasiado, pasando simplemente a mencionarlas brevemente.

La relación de dichos artículos podemos comenzarla con el Kraken en el cine —en esta ocasión la revista incluye dos artículos sobre el tema aunque puedan ser catalogados como antagónicos entre sí: uno sobre las apariciones de este monstruo en el cine y otro sobre lo olvidado que lo tiene el celuloide. Dependerá de nosotros ponernos de parte de una o de otra opinión—. Continuarla con las intervenciones del monstruo en los videojuegos y en los comics, y finalizarla con la faceta más intelectual de este ser: sus apariciones en la literatura. En este caso son tres los géneros comentados en sus respectivos artículos: el primero entraría dentro de la literatura clásica de aventuras—interesante ensayo sobre la aparición de un calamar gigante en Moby Dick—. El segundo versaría sobre la literatura fantástica —aquí confieso que Moorcock no es de mis preferidos— y el tercero se relaciona con el género de la ciencia ficción.
Y antes de meternos a comentar algo sobre los micro-relatos y relatos, quiero mencionar otras secciones que se vislumbran fijas en la revista, como son la de dar consejos sobre como escribir, en este caso sobre el Kraken, sin caer en tópicos; la de “una incursión en el arte contemporáneo” —no sabía yo que había tanto arte moderno sobre pulpos—, y la entrevista a un personaje que, de alguna manera, ha tenido relación con el Kraken y a la que pongo un solo pero: la vehemencia del entrevistador por lo paranormal, que acaba por cansar un poco. Respecto al entrevistado, una historia digamos...“alucinante”.

Mención aparte merece “La llamada de Cthulhu”, breves tiras cómicas repartidas a lo largo de toda la revista que espero os hagan reír tanto como a mí.

Y por fin llegamos a los relatos. Pero antes de nada quiero avisar de una cosa. No soy de los que reseñan un relato destripando todo el contenido. Prefiero que sea cada uno de los lectores el que descubra la trama. Sólo me voy a limitar a dar una clasificación según mis gustos y una breve introducción de cada texto. El resto, os lo dejo a ustedes.
En este número de la revista se incluyen cinco historias entre las que destaco a “El gigante del abismo”, de Alexis Brito. Una historia donde el personaje principal queda retratado hasta en sus más profundos sentimientos y una ambientación que te sumerge en la historia de principio a fin.
En segundo lugar, me ha llamado la atención “El viejo y el mar. Y el extraño. Y el Kraken”, por Pedro escudero, de la que solo voy a decir que menudo abuelo y “peazo” bicho el Kraken del relato.
A estos dos relatos le sigue “Con esas cosas no se juega”. Su autor, Ángel Vela “palabras”, nos deja ver su impronta aunque haya intentado retener su pluma, y en el que puedo destacar la documentación histórica respecto al barco en el que se desarrollan los acontecimientos: el Atlanta. Del relato en sí, decir solo: pobre niño, menuda familia tiene…
Y según mi clasificación dejo para el final dos relatos que no he debido saber disfrutar: “Howie”, de Santiago Eximeno. Donde se nos recrea lo que puede ser una pesadilla —no he sabido ver más—, y “Amores extraños: informe preliminar”, de Daniel Pérez. Del cual decir que aunque la idea parece bastante interesante, necesitaría de unos informes algo más completos y una ilustración de las no operadas no vendría nada mal.

Para finalizar ya con esta larga reseña, mencionar los micro-relatos y poesía que salpican la revista y entre los que me gustaría destacar “El habitante de la gruta”, de Juan Ángel Laguna, y “Victoria Pírrica” de Manuel Mije. Este último, de lo mejorcito de la revista junto con el relato de “El gigante del Abismo”.

Y con esto termino esta larga reseña. Espero que disfruten este nuevo número de “La Biblioteca Fosca” y la acompañen de un buen pulpito a la gallega, o chocos fritos, o...

Para descargar:
http://descargas.ociojoven.com/BF/elkraken.pdf

Autor: F. Jesús Franco

Correo: francoix10(arroba)hotmail.com

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